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Cultivating pride in the Andes November 4th, 2018 by

Vea la versión en español a continuación

“When we first started working with these innovative farmers, they were embarrassed to list ‘farmer’ as their occupation on their national ID card.” María Quispe, head of a Bolivian NGO called Prosuco, reminded a large crowd of villagers and visitors in the village of Cutusuma, La Paz.

Last week yapuchiris from many communities along with the famers in Cutusuma were celebrating the launch of a new book about themselves, published by Prosuco, with Swiss support.

Swiss diplomats, local people and government officials took turns at the microphone to express their pride in the changes over the years. A national TV station, Channel 7, was recording the event while a professional broadcaster from Radio San Gabriel in El Alto moderated the event in Aymara, a native language of the High Andes.

Food was served as an aphtapi, an old buffet style that is making a comeback in Bolivia. Boiled native potatoes, chuño, broad beans and oca are wrapped in wool blankets, then spread out on the earth or on a table. Diners serve themselves. Most put the food in little plastic bags saved from their last trip to the shop. It’s an Andean lunch with attitude, and it saves on plastic plates.

There was also dancing to Andean flute music; the local High School marching band belted out the national anthem with confidence and enthusiasm.

The striking feature of the book launch was that no one seemed ashamed to be a farmer anymore. It had been a long trip. The book, printed on high quality paper and illustrated with professional photography, explained that in 2004, Prosuco had set out to train innovative farmers as extension agents. One of the first steps was to give these innovative farmers a name. They settled on “yapuchiri,” an Aymara word for “farmer.” Calling the new expert farmers “yapuchiris” was a way of saying that farming was an important job. During the next 14 years, yapuchiris were trained all over the Altiplano as well as the valleys of Chuquisaca. Seventy of them were certified as “Yapuchiri Community Facilitators” by the Vice-Ministry of Alternative Education (such an original and creative name for a branch of government).

The book explains how the yapuchiris and Prosuco tried new ideas on farms, adapting several organic fertilizers, such as bokashi and biol, to local conditions, along with mineral mixes and natural repellents. Non-chemical controls of Andean potato weevil were also adapted to local conditions.

The book has numerical data to show that the yapuchiris’ yields are higher than those of other farmers and higher than those achieved by farmers who received conventional agricultural training. This is important, as organic agriculture is often dismissed (famously by The Economist in 2016) as low yielding and incapable of feeding the World’s growing population.

Over the years, the yapuchiris developed the Pachagrama, a large chart for listing the yapuchiris’ weather forecast, while planning and documenting the year’s weather as it unfolds, day by day. We have discussed the Pachagrama in earlier blogs To see the future, and  Predicting the weather. The yapuchiris started the Pachagrama as a table with some drawings, then refined it over the years.

At first, some of the yapuchiris’ neighbors scoffed at the idea of farmers as extensionists, saying that they wanted a real agronomist to train them. But eventually the yapuchiris convinced the others and were able to work with up to 50% of the farmers in their own villages. As Mark Twain put it, “an expert is someone with a brief case who is 50 miles from home.”

In fact, it can be an advantage to offer advisory services “50 miles (70 km) from home”. Projects began hiring yapuchiris to teach other communities. The yapuchiris crisscrossed the Altiplano, promoting productive, organic agriculture to appreciative audiences.

It is foolish of anyone to denigrate the people who feed us and care for the land. Building pride in a profession takes time and creating a more productive, sustainable agriculture is only part of it. Twelve years of support and training were important to develop a cadre of self-confident yapuchiris. Events with music, speeches and a splendid lunch also help to display that confidence while books in an attractive format also help to show how the work evolved over the years.

The book

Quispe, María, Eleodoro Baldiviezo and Sonia Laura 2018 Yapuchiris: Un Legado para Afrontar los Impactos del Cambio Climático. La Paz: Prosuco, Cosude & Helvetas Swiss Intercooperation.

Blog stories about yapuchiris

Inspiration from Bangladesh to Bolivia

Farmers produce electronic content

Forty farmer innovations

Acknowledgement  

Thanks to María Quispe, Eleodoro Baldiviezo, Sonia Laura, Eric Boa and Paul Van Mele for their comments on an earlier version.

CULTIVANDO ORGULLO EN LOS ANDES

por Jeff Bentley, 4 de noviembre del 2018

“Cuando empezamos a trabajar con estos agricultores innovadores, les daba vergüenza poner ‘agricultor’ como su oficio en su carnet.” María Quispe, directora de una ONG boliviana llamada Prosuco, recordó a una gran multitud de campesinos y visitantes en la comunidad de Cutusuma, La Paz.

La semana pasada, Yapuchiris de diferentes comunidades junto con los agricultores de Cutusuma celebraron el lanzamiento de un nuevo libro sobre sí mismos, publicado por Prosuco, con el apoyo suizo. Los diplomáticos suizos, la población local y los funcionarios del gobierno se turnaron al micrófono para expresar su orgullo por los cambios a lo largo de los años. Una televisión nacional, Canal 7, grababa el evento mientras que una locutora profesional de Radio San Gabriel de El Alto moderaba el evento en aymara, un idioma nativo de los Andes Altos.

La comida fue servida como un aphtapi, un antiguo estilo de buffet que de nuevo se está poniendo de moda en Bolivia. Las papas nativas cocidas, el chuño, las habas y la oca son colocadas en aguayos de lana y se extienden sobre la tierra o sobre una mesa. Los comensales se sirven solos. La mayoría pone la comida en pequeñas bolsas de plástico guardadas de su última visita a la tienda. Es un almuerzo andino con actitud, y ahorra en platos de plástico.

También hubo baile con música de flauta andina; la banda del colegio local entonó el himno nacional con confianza y entusiasmo.

Al presentar el libro ya era claro que a nadie le apenaba ser agricultor. Había sido un largo viaje. El libro, impreso en papel de alta calidad e ilustrado con fotografías profesionales, explica que en 2004, Prosuco se había propuesto formar a agricultores innovadores como agentes de extensión agrícola. Uno de los primeros pasos fue poner un nombre a estos agricultores innovadores Ellos mismos eligieron “yapuchiri”, que es simplemente una palabra aymara que significa “agricultor”. Llamar a los nuevos expertos agricultores “yapuchiris” era una forma de decir que la agricultura era un oficio importante. Durante los siguientes 14 años, se formaron nuevos yapuchiris desde todo el Altiplano y hasta los valles de Chuquisaca. Setenta de ellos recibieron un certificado como “Yapuchiris Facilitadores Comunitarios” del Viceministerio de Educación Alternativa (un nombre tan original y creativo por una instancia gubernamental).

El libro explica cómo los yapuchiris y Prosuco probaron nuevas ideas en finca, adaptando los fertilizantes orgánicos, como el bokashi, los bioles, a las condiciones locales, junto con caldos minerales, y repelentes naturales. Los controles no químicos del gorgojo andino de la papa también se adaptaron a las condiciones locales.

El libro tiene datos numéricos para mostrar que los rendimientos de los yapuchiris son más altos que los de otros agricultores y más altos que los logrados por los agricultores que recibieron capacitación agrícola convencional. Esto es importante, ya que la agricultura orgánica es a menudo descartada (por ejemplo en un caso famoso por The Economist en 2016) como de bajo rendimiento e incapaz de alimentar a la creciente población mundial.

A lo largo de los años, los yapuchiris desarrollaron el Pachagrama, una ficha para sistematizar el pronóstico del tiempo de los yapuchiris, mientras planifican y documentan el tiempo del año a medida que se desarrolla, día a día. Hemos discutido el Pachagrama en blogs anteriores Conocer el futuro, y Prediciendo el clima. Los yapuchiris iniciaron el Pachagrama como un cuadro con algunos dibujos, luego lo refinaron con el paso de los años.

Al principio, algunos de los vecinos de los yapuchiris se burlaron de la idea de los agricultores como extensionistas, diciendo que querían que un ingeniero agrónomo los capacitara. Pero finalmente los yapuchiris convencieron a los demás y pudieron trabajar con hasta el 50% de los agricultores de sus propias comunidades. Como dijo Mark Twain, “un experto es alguien con un maletín que está a 50 millas de casa”.

De hecho, puede ser una ventaja ofrecer servicios de asesoramiento a “50 millas (70 km) de casa”. Los proyectos comenzaron a contratar yapuchiris para enseñar a otras comunidades. Los yapuchiris cruzaron el Altiplano, promoviendo la agricultura orgánica y productiva a audiencias apreciativas.

Es una tontería denigrar a la gente que nos alimenta y cuida de la tierra. Crear orgullo en una profesión lleva tiempo y crear una agricultura más productiva y sostenible es sólo una parte de la tarea. Doce años de apoyo y capacitación fueron importantes para desarrollar un grupo de yapuchiris seguros de sí mismos. Los eventos con música, discursos y un espléndido almuerzo también ayudan a mostrar esa confianza, mientras que los libros en un formato atractivo también ayudan a mostrar cómo ha evolucionado el trabajo a lo largo de los años.

El libro

Quispe, María, Eleodoro Baldiviezo y Sonia Laura 2018 Yapuchiris: Un Legado para Afrontar los Impactos del Cambio Climático. La Paz: Prosuco, Cosude & Helvetas Swiss Intercooperation.

Historias del blog sobre los yapuchiris

Inspiración Bangladesh a Bolivia

Agricultores producen contenido electrónico

Forty farmer innovations

Agradecimiento

Gracias a María Quispe, Eleodoro Baldiviezo, Sonia Laura, Eric Boa y Paul Van Mele por sus comentarios sobre una versión anterior.

The smart phone generation September 30th, 2018 by

Vea la versión en español a continuación.

Colleagues from the Public University of San Andrés in La Paz have been teaching groups of farmers to use a free app called Weather Underground, which allows users to forecast the weather in their location. This week my colleagues wrote a fact sheet for farmers on how to use Weather Underground. I went with one of the agronomists, Alex Borda, to validate his fact sheet in the farm community of Choquenaira, on the Bolivian Altiplano.

Young farmers in Bolivia have smart phones, and like young people in the city, they use Facebook and other applications. So, farmers should be eager to download and use apps from the web to predict the weather, which is so important for agriculture.

First we met with Pascual Choque, 80, who was sitting with his friends in the shade of a large stack of bricks. Don Pascual was born at a time when many rural communities lived in the semi-slavery of the haciendas, large farms managed by powerful landlords. The Revolution of 1952 brought many social changes and new freedoms, including access to education and information. Don Pascual went to school, became a teacher and now, among other things, works in a radio station. He interviews agronomists and PhDs on his morning show, broadcast at five o’clock, when rural people are eating breakfast and listening to the news.

Don Pascual read the fact sheet. As a retired school teacher, he read out loud quite quickly, but he said that the only thing he understood from the fact sheet was that the climate is changing. “That is true,” he said, “the rains used to come at the same time each year. Not anymore.”

Alex read the fact sheet with some other farmers, but they also struggled to make sense of the text. It had unfamiliar terms like “click”, “select an option” and “close the app”. I started to feel frustrated, just like Alex. I have helped to validate many fact sheets and this was the first time that the people said that they understood almost nothing.

We kept walking until we reached a small station of the Agricultural School of the Public University of San Andrés. I was surprised find this outpost in the immensity of the Altiplano, with no houses nearby. The station was small—some llama corrals, tractors and sun burnt buildings and there were few people around. We managed to speak with some professors. As we were about to leave I saw two young women dressed in work clothes. They were agronomy students. “Let them read your fact sheet” I suggested to Alex. He came back pleased a few minutes later. The students liked his fact sheet and said that “there was nothing difficult to understand about it”. The youth understood his fact sheet. They have smart phones, and know how to discuss these magical pocket computers.

Today from the Andes to Africa one hears that the youth are leaving the countryside. To attract the ones who are staying, it will be necessary to try new digital options to help manage agricultural information. The older generation took advantage of the new technology of their times, like schools and radio. This generation is also looking for new information technologies, even some that support agriculture. I have little doubt they will be interested in a free way to predict the weather using their cell phones.

LA GENERACIÓN SMART PHONE

30 de septiembre del 2018, por Jeff Bentley

Compañeros de la Universidad Mayor de San Andrés en La Paz han estado enseñando a grupos de agricultores a usar una aplicación gratis llamada el Weather Underground, que permite a los usuarios pronosticar el tiempo para su ubicación. Esta semana mis colegas han escrito una hoja volante sobre para agricultores sobre cómo usar el Weather Underground. Fui con uno de los ingenieros, Alex Borda, a validad su hoja volante en la comunidad campesina de Choquenaira, en el Altiplano de Bolivia.

Los jóvenes campesinos en Bolivia tienen smart phones, e igual que en la ciudad, usan Facebook y otras aplicaciones. Entonces, a los campesinos les debería gustar bajar y usar aplicaciones del web para pronosticar el tiempo, ya que la agricultura depende del clima.

Primero nos encontramos con Pascual Choque, de 80 años, sentado con sus amigos en la sombra de un gran bulto de ladrillos, para construir una nueva casa. Don Pascual nació cuando muchas comunidades rurales vivían en la semi-esclavitud de las haciendas, fincas grandes manejadas por poderosos terratenientes. La Revolución del 1952 trajo muchos cambios sociales, incluso el acceso a la educación y la información. Don Pascual asistió al colegio y llegó a ser docente y, entre otras cosas, trabajó en una radio.  El se entrevista con ingenieros y doctores en su programa por la mañana, a las 5, cuando la gente rural desayuna y escucha las noticias.

Don Pascual leyó la hoja volante. Como profesor jubilado lee muy bien y muy rápido en voz alta, pero dijo que lo único que entendió de la hoja volante era que el clima está cambiando. “Es cierto,” dijo, “antes las lluvias venían en su debido día. Ya no.”

Alex leyó su hoja volante con otras campesinas, pero tampoco entendían muy bien la hoja volante. Tenía vocabulario desconocido como “hacer clic”, “seleccionar una opción” y “cerrar la aplicación”. Yo empecé a frustrarme, junto con Alex. He acompañado a muchas hojas volantes y esa era la primera vez que la gente decía que no entendía casi nada.

Seguimos caminando hasta llegar a la pequeña estación de la Facultad de Agronomía de la Universidad Mayor de San Andrés. Era para mí una enorme sorpresa ver la estación en la inmensidad del Altiplano, pero no había más casas. La estación era pequeña—unos corrales de llama, tractores y edificios tostados por el sol. Había poca gente. Logramos hablar con algunos profesores. Estábamos pot irnos cuando vi a dos jóvenes vestidas en ropa de trabajo. Eran estudiantes de agronomía. “Que ellas lean tu hoja volante” sugería a Alex. El volvió unos minutos después todo contento. A ellas les gustó la hoja volante y dijeron que “no tenía nada difícil de entender”. Las jóvenes entendían su hoja volante. Ellos tienen teléfonos inteligentes, y saben discutir esas computadoras de bolsillo.

Hoy en día desde los Andes hasta Africa se oye que todos los jóvenes quieren abandonar el campo. Para atraer a los que quieren quedarse, será necesario probar nuevas opciones de tecnología digital para manejar información agrícola. Sus abuelos aprovecharon de las nuevas opciones de sus tiempos, como el colegio y la radio. Esta generación también busca nuevas tecnologías de información, incluso para el apoyo del agro. Les debe interesar una forma gratis de pronosticar el clima con su celular.

The intricacies of mulching September 9th, 2018 by

Everybody working in agriculture knows something about mulching, which can lead us to think that we know all about it. But mulching is a surprisingly complex topic, as I recently realised while following a video from start to finish. For example, different crops may require different types of mulch, and some mulches are better avoided under certain conditions. As with other farming techniques, to make a video on mulch, manuals are often inadequate; one needs to rely on the experience of farmers.

We started preparing for the video on mulch during a workshop in Pune, India, in February 2017, where Jeff and I had trained a number of local partners to write fact sheets and video scripts for farmers (read an account on this workshop in: Nourishing a fertile imagination). One of the scripts was on mulch. When I revisit the first draft of that script it is striking how generic our early ideas were.

Among other things, the script mentioned: “Mulch allows more earthworms and other living things to grow by providing shade. The earthworms make the soil fertile and dig small tunnels that allow the water to go more easily into the soil.” That is all well and good, but that first script was a little light on how to go about mulching, although it had an idea of using dry straw.

More than a year (and 10 versions of the script) later, cameraman Atul Pagar from Pune, India, finished his video “Mulch for a better soil and crop”. For the past two years, Atul has been steadily producing quality farmer-to-farmer training videos, such as on the use of herbal medicine in animal health. Each of the videos is a testimony of the richness of local knowledge and practices.

For instance, the final version of the video mentions that fruits and vegetables like cauliflower, watermelon and others that grow close to the ground are best mulched with dry straw and sugarcane trash or other crop residue in between every row.

Commonly available wheat husks are not suitable for such crops, as Ravindra Thokal, one of the farmers featuring in the video, explains. “After harvest, we used to burn the crop residue. Now we do not burn it, but I use it as mulch in my cauliflowers. I do not mulch with wheat husks because they are easily washed away by rain. And when blown away by the wind, the husks can settle on the cauliflowers, which may damage them.”

In less than 12 minutes, the nicely crafted video also explains what to consider when mulching fruit trees, how to fertilise your mulched crop with liquid organic fertiliser, how to control rats that may hide in mulch, and what the pitfalls are of using plastic mulch. None of these ideas were in the first draft of the video script. The script had been improved over the intervening months by discussing the ideas with farmers and other experts. Although I had read quite a bit about mulching, a lot of the information in the video was new to me.

Farming is intricate. To produce good training videos for farmers requires people who have a keen eye, an open mind and the patience to learn from farmers. Atul has all of these. You can find his videos on the Access Agriculture video platform.

Related blogs

We have written many blog stories on soil fertility management, such as:

Inspiration from Bangladesh to Bolivia

What do earthworms want?

Nurturing ideas, and seed

Chemical attitude adjustment

The bokashi factory

Smelling is believing

The big mucuna

Crop with an attitude

Related videos

Mulch for a better soil and crop

Making a vermicompost bed

The wonder of earthworms

Reviving soils with mucuna

A healthier way to eat groundnuts June 3rd, 2018 by

Vea la versión en español a continuación

Rosario Cadima is an enterprising farmer who spends two days a week buying and selling potatoes at the fair in Colomi, Cochabamba. Juan Almanza, the talented extensionist we met in last week’s blog (Videos for added inspiration), had given her a DVD with a series of agricultural learning videos aimed at farmers like her. The DVD included seven videos in Spanish, Quechua and Aymara on caring for the soil. One of the videos was about peanuts (groundnuts), which like other legumes, fixes nitrogen for the soil. Rosario recently watched the DVD with her parents, grandfather and other family members. They watched all of the videos over three nights, and she recalled them vividly.

Juan was surprised when Rosario mentioned the video on groundnuts. “But you don’t grow groundnuts here,” he said.

“No, but we buy them and eat them,” Rosario said. Then she explained that she and her family sometimes bought peanuts that had a thick mold on them; they would simply wipe it off and eat the apparently clean nuts.

“So did we,” Juan admitted.

The mold is a fungus, and it releases a poison called aflatoxin into peanuts and other stored foods. The video showed all of this, and explained that people should bury moldy food, instead of eating it.

Rosario’s family is now careful to avoid eating moldy peanuts. Farmers are also consumers and a video can help them to make better food choices. Smallholder farmers don’t always have opportunities to learn about public health matters related to the food that they produce and eat. The farmer learning videos hosted on Access Agriculture are now carrying many more messages than we first imagined. And the videos are rich enough that viewers can interpret them to learn unexpected lessons.  As we have said in our earlier blog (Potato marmalade), eating is the last step in a process that usually starts with planting a seed, so it makes sense that videos for farmers can also benefit consumers.

Watch the video

The video Managing aflatoxins in groundnuts during drying and storage is available to watch or freely download in English, Spanish and a dozen other languages.

For more videos about preparing nutritious food, please see:

Enriching porridge, baby food

Tomato concentrate and juice

Making rennet

Making fresh cheese

Pure milk is good milk

Making a condiment from soya beans

Making soya cheese

COMER MANÍ MÁS SANO

Por Jeff Bentley, 3 de junio del 2018

Rosario Cadima es una AGRICULTORA emprendedora que pasa dos días a la semana comprando y vendiendo papas en la feria de Colomi, Cochabamba. Juan Almanza, el extensionista talentoso que conocimos en el blog de la semana pasada (Videos para un poco más de inspiración), le había dado un DVD con una serie de videos de aprendizaje agrícola dirigidos a agricultores como ella. El DVD incluyó siete videos en español, quechua y aymara sobre el cuidado del suelo. Uno de los videos era sobre cacahuates (maníes), que al igual que otras leguminosas, fija nitrógeno para el suelo. Rosario recientemente vio el DVD con sus papás, abuelo y otros miembros de la familia. Miraron todos los videos durante tres noches, y ella los recordó vívidamente.

Juan se sorprendió cuando Rosario mencionó el video sobre maní. “Pero aquí no se produce maní”, dijo.

“No, pero los compramos y los comemos”, dijo Rosario. Luego explicó que ella y su familia a veces compraban maníes que tenían un molde grueso; simplemente lo limpiaban y comían los granos, que parecían limpios.

“Nosotros también”, admitió Juan.

El moho es un hongo y libera un veneno llamado aflatoxina en los maníes y otros alimentos almacenados. El video mostró todo esto, y explicó que las personas deben enterrar el maní con moho, en vez de comerlo.

La familia de Rosario ahora tiene cuidado de no comer maníes con moho. Los agricultores también son consumidores y un video puede ayudarlos a tomar mejores decisiones para con su comida. Los pequeños agricultores no siempre tienen la oportunidad de aprender sobre asuntos de salud pública relacionados con los alimentos que producen y comen. Los videos de aprendizaje agrícola ubicados en Access Agriculture ahora llevan muchos más mensajes de lo que imaginábamos al inicio. Y los videos son lo suficientemente ricos como para que el público pueda interpretarlos para aprender lecciones inesperadas. Como hemos dicho en nuestro blog anterior (Mermelada de papa), comer es el último paso en un proceso que generalmente comienza con la siembra de una semilla, por lo que tiene sentido que los videos para agricultores también puedan beneficiar a los consumidores.

Vea el video

El video El manejo de aflatoxinas en maní está disponible para ver o bajar gratis en inglés, español y una docena de otros idiomas.

Para más videos sobre la preparación de comida nutritiva, favor de ver:

Enriching porridge, alimento para bebés

Tomato concentrate and juice

Making rennet

Making fresh cheese

Pure milk is good milk

Making a condiment from soya beans

Making soya cheese

Videos for added inspiration May 27th, 2018 by

Vea la versión en español a continuación

Juan Almanza is an agronomist who works with seventy mothers, some single and some married, in three rural communities around Colomi, Cochabamba. Juan teaches them new ways to grow nutritious food, especially two legume crops: broad beans (introduced from Europe centuries ago) and the native lupin. The program is in its third year.

Last year Juan helped each of the three groups of women to plant a demonstration or learning plot. Juan had two new ideas to showcase: two new varieties of sweet lupins that did not have to be soaked and washed to leach out their toxins, and second, planting the whole plot (a small field) with lupins. Previously farmers planted them in a single row along the borders around a potato field.

The learning plot is an idea that Juan adopted from his earlier work with farmer field schools. The women have enjoyed the meetings and appreciated that the sweet lupins can be used in recipes that would be impossible with bitter varieties. The women have made hamburgers, soups and have boiled the lupine beans fresh, to eat like peas. The women have collected 18 recipes which Juan has written up.

Some husbands have resented the time that the women spend at the meetings, because it distracts them from farm work. Some wives quit attending. Juan realized that to keep the women in the group it was important that they receive tangible benefits which they could show to the rest of the family. So this past planting season Juan gave each woman an arroba and a half (about 18 kilos) of broad bean seed, of a new variety from La Paz, and two or three kilos of lupin seed.

Juan showed each group a video on lupins, filmed partly in Colomi, but mostly in Anzaldo, in another province of Cochabamba, where farmers already grow lupins in small fields, not just around the edge. Juan is a skilled agronomist and perfectly capable of teaching about lupins, but trying new varieties and planting them in a new way requires some extra inspiration. Seeing real farmers on the video, successfully growing lupins, gave the women the encouragement they needed. They all planted the lupins Juan gave them.

Juan and I caught up with some of the lupin farmers at the fair, held twice a week in Colomi, where farmers come to sell their produce and to buy food and clothes. Many of the busy mothers from Juan’s groups are retailers two days a week, and farmers on the other days.

As she tends a stall of grains and other dried foods, Marina explains that before they met Juan, some farmers did grow the lupins in whole fields, but they would plant them in furrows a meter apart. The new varieties are much shorter and have to be planted closer together. The video showed how to do this.

Reina Merino was unpacking her bundles of clothing in her small shop. She said that now the women plant lupins “like potatoes,” that is, in furrows, close together, and the farmers now take the trouble to weed the crop. Weeding was also an innovation. Previously lupins would just be planted and left alone until harvest time.

Unfortunately, the women’s hard work did not pay off. This past year the rains were delayed, and then it rained far too much. Some people harvested half of the lupins they were expecting; others reaped almost nothing. Given the disappointing results, I asked Reina if she would plant lupins again. “Of course we will!!” she said.

Juan is convinced that the videos were important.  He says “The best way to see a new thing is with a video. It opens the heart of the rural researcher.”

He plans to show the lupin video again to all of his groups. Juan Almanza is a dedicated, respected extension agent who uses video as one of several tools, along with talks, experimental plots and visits to farmers’ fields. He realizes that showing the video a second time will reinforce what these farmers have already learned. Hopefully the weather this year will repay their efforts.

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Innovating in the homeland of lupins

United women of Morochata

Acknowledgements

Our work in Bolivia is funded by the McKnight Foundation’s CCRP (Collaborative Crop Research Program). Juan Almanza works for the Proinpa Foundation.

VIDEOS PARA UN POCO MÁS DE INSPIRACIÓN

Por Jeff Bentley, 27 de mayo del 2018

Juan Almanza es un agrónomo que trabaja con setenta madres, algunas solteras y otras casadas, en tres comunidades rurales alrededor de Colomi, Cochabamba. El Ing. Juan les enseña nuevas formas de cultivar alimentos nutritivos, especialmente dos leguminosas: habas (introducidas desde Europa hace siglos) y el tarwi (lupino, chocho o altramuz) nativo. El programa está en su tercer año.

El año pasado, el Ing. Juan ayudó a cada uno de los tres grupos de mujeres a sembrar una parcela de aprendizaje. Juan tenía dos nuevas ideas para mostrar: dos nuevas variedades de tarwi dulces que no tenían que ser remojados y lavados para quitar sus toxinas, y segundo, sembrar toda la parcela con tarwi. Anteriormente, las agricultores los sembraban en una sola fila alrededor del borde de la parcela de papas.

La parcela de aprendizaje es una idea que el ingeniero adoptó de su trabajo anterior con las escuelas de campo para agricultores. Las mujeres han disfrutado de las reuniones y han apreciado que el tarwi dulce se puede usar en recetas que serían imposibles con las variedades amargas. Las mujeres han hecho hamburguesas, sopas y han hervido los tarwis frescos para comer como arvejas. Las mujeres han recogido 18 recetas que Juan ha redactado.

Algunos maridos no están de acuerdo con el tiempo que las mujeres pasan en las reuniones, porque les distrae del trabajo agrícola. Algunas esposas han dejado de asistir. El Ing. Juan se dio cuenta de que para mantener a las mujeres en el grupo era importante que recibieran beneficios tangibles que pudieran mostrar al resto de la familia. Así que en esta última campaña, Juan les dio a cada mujer una arroba y media (unos 18 kilos) de semilla de haba, una nueva variedad de La Paz y dos o tres kilos de semilla de tarwi.

Juan mostró a cada grupo un video sobre altramuces, filmado en parte en Colomi, pero principalmente en Anzaldo, en otra provincia de Cochabamba, donde los agricultores ya cultivan tarwi en pequeñas parcelas, no solo alrededor del borde. Juan es un agrónomo hábil y perfectamente capaz de enseñar sobre el tarwi, pero probar nuevas variedades y plantarlas de una nueva manera requiere algo de inspiración adicional. Ver a agricultores reales en el video, cultivando tarwi exitosamente, les dio a las mujeres el aliento que necesitaban. Todas sembraron el tarwi que Juan les dio.

El Ing. Juan y yo conversamos con algunos de los productores de tarwi en la feria, que se realiza dos veces a la semana en Colomi, donde los agricultores vienen a vender sus productos y comprar comida y ropa. Muchas de las madres de los grupos son minoristas dos días a la semana, y agricultoras en los otros días.

Mientras ella cuida un puesto de granos y otras comidas secas, Marina explica que antes de conocer a Juan, algunos agricultores cultivaban el tarwi en parcelas enteras, pero lo sembraban en surcos a un metro de distancia. Las nuevas variedades son mucho más cortas y deben plantarse más cerca. El video mostró cómo hacer esto.

Reina Merino estaba desempacando sus paquetes de ropa en su pequeña tienda. Ella dijo que ahora las mujeres plantan tarwi “como papas”, es decir, en surcos, más cerca, y que ahora se toman la molestia de carpir (desmalezar) la cosecha. La carpida también fue una innovación. Previamente, el tarwi se sembraba y se dejaba hasta el momento de la cosecha.

Infelizmente, el trabajo duro de las mujeres no dio resultado. El año pasado, las lluvias se retrasaron y luego llovió demasiado. Algunas personas cosecharon la mitad del tarwi que estaban esperando; otras no cosechaban casi nada. Dado los decepcionantes resultados, le pregunté a Reina si plantaría tarwi de nuevo. “¡ Obvio que este año lo vamos a hacer otra vez!” dijo.

El Ing. Juan está convencido de que los videos fueron importantes. Él dice: “La mejor manera de ver una cosa nueva es el video. Abre el corazón del investigador rural.”

Él planifica mostrar el video del lupino nuevamente a todos sus grupos. Juan Almanza es un extensionista dedicado y respetado que usa el video como una de varias herramientas, junto con charlas, parcelas de aprendizaje y visitas a campos de agricultores. Se da cuenta de que mostrar el video por segunda vez reforzará lo que estas agricultoras ya han aprendido. Esperemos que el clima de este año acompañe sus esfuerzos.

Historias previas

Innovando en la cuna del tarwi

Mujeres unidas de Morochata

Agradecimiento

Nuestro trabajo en Bolivia es auspiciado por el CCRP (Programa Colaborativo para la Investigación de los Cultivos) de la Fundación McKnight. Juan Almanza trabaja para la Fundación Proinpa.

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