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Making a lighter dryer June 10th, 2018 by

Vea la versi√≥n en espa√Īol a continuaci√≥n

Fundación Valles, an NGO in Bolivia that does agricultural research and development, has developed a peanut dryer that uses sunlight to help prevent groundnuts from developing the molds that produce deadly aflatoxins. The prototype model had an A-shaped metal frame, raised off the ground, and was covered in a special type of light yellow plastic sheeting known as agrofilm, able to withstand long exposure to sunshine. The dryer kept out water, and with air flowing in from the ends of the dryer, the peanuts could dry even on rainy days.

Two years ago, in Chuquisaca Fundación Valles worked with farmers to develop cheaper versions of the dryer, making the A-shaped frames from wooden poles, instead of metal, and began distributing large sheets of agrofilm, 2 by 12-meters, for which farmers paid $14, half the original cost. Fundación Valles encouraged the farmers to continue adapting the original design of the dryer. In May 2018 I visited some of these farmers together with agronomists Walter Fuentes and Rolando Rejas of Fundación Valles, to find out what had happened.

When Augusto Cuba, in Achiras, received the agrofilm from Fundación Valles in 2016, he did not put it to immediate use. The weather was dry during several harvests, but during the rainy days during the peanut harvest in May, 2018, don Augusto put the agrofilm to the test. He took a plastic tarp to his field and laid it on the ground. He covered it with freshly harvested groundnuts, cut the agrofilm in half, and then placed the six meter length on top.

Don Augusto ignored the basic design of the dryer. He didn’t want to go to all of the trouble of cutting poles and building the raised platform of wooden poles. His design was much simpler and portable: as he worked in the field he could remove the agrofilm when the sun came out, and put it back when it started to drizzle again. The main disadvantage, however, was that the air did not flow over the covered nuts; humidity could build up, allowing mold to develop.

The original tent-like dryer has several limitations. It is expensive, and as don Augusto pointed out to us, it is a lot of work to make one from wood. At harvest, peanuts are heavy with moisture. The pods lose about half their weight when dried. So farmers dry their peanuts in the field, and sleep there for several nights to protect the harvest from hungry animals. A solar dryer must be carried to the field, yet these may be up to an hours’ walk from home and involve climbing up and down steep slopes. Farmers who are using the original solar dryer, as designed by Fundación Valles, are those who have their fields close to home. Yet even taking a simple tarp to the harvesting site would be an improvement over drying the pods on the bare ground.

Later I had a chance to discuss don Augusto‚Äôs method for drying peanuts with Miguel Florido, an agronomist with Fundaci√≥n Valles, and with Mario Ar√°zola, the leader of APROMANI (a peanut farmers‚Äô association). They were concerned that don Augusto¬īs design would trap in too much moisture, especially if it was misty all day and the farmer never had a chance to remove the agrofilm. We agreed that a dryer had to have a few simple agronomic criteria; it had to keep out the rain, keep the groundnuts off the ground, and let air flow through.

After discussing don Augusto’s case, we agreed that a dryer also has to meet some of the farmers’ criteria: it has to be cheap, portable and able to handle large volumes of peanuts, while keeping them out of the rain.

Aflatoxin contamination is a serious problem worldwide, and while it can be addressed, inventing a simple technology is hard work. Researchers start with a problem and some ideas to solve it, like air flow and keeping peanuts dry. But it is only after offering farmers a prototype that researchers can see the farmers’ demands. For example, designing a stationary dryer helps researchers to see that farmers need a portable one. Making and using a small dryer in the field highlights the need for a larger one. These types of demands only emerge over time, as in having a long, slow conversation, but one that is worth having.

HACER UN SECADOR M√ĀS LIGERO

Por Jeff Bentley, 10 de junio del 2018

Fundación Valles, una ONG en Bolivia dedicada a la investigación y el desarrollo agrícola, ha desarrollado un secador de maní que usa la luz solar para ayudar a evitar que los maníes (cacahuates) desarrollen los mohos que producen aflatoxinas mortales. El modelo prototipo tenía un armazón de metal en forma de A, levantado del suelo, y estaba cubierto con un tipo especial de lámina de plástico amarillo claro conocida como agrofilm, capaz de soportar la exposición prolongada al sol. El secador no dejaba pasar el agua, y con el aire que entraba desde los extremos del secador, los maníes podrían secarse hasta en días lluviosos.

Hace dos a√Īos, en Chuquisaca, la Fundaci√≥n Valles trabaj√≥ con los agricultores para desarrollar versiones m√°s baratas del secador, haciendo los marcos en forma de A de postes de madera, en lugar de metal, y comenz√≥ a distribuir grandes l√°minas de agrofilm, de 2 por 12 metros, para lo cual los agricultores pagaban $14, la mitad del costo original. La Fundaci√≥n Valles alent√≥ a los agricultores a seguir adaptando el dise√Īo original del secador. En mayo de 2018 visit√© a algunos de estos agricultores junto con los agr√≥nomos Walter Fuentes y Rolando Rejas de la Fundaci√≥n Valles, para averiguar qu√© hab√≠a pasado.

Cuando Augusto Cuba, en Achiras, recibi√≥ el agrofilm de la Fundaci√≥n Valles en 2016, no lo puso en uso de una vez. No hac√≠a falta porque hac√≠a sol durante varias cosechas, pero cuando los d√≠as lluviosos durante la cosecha de man√≠ en mayo del 2018, don Augusto puso a prueba el agrofilm. √Čl llev√≥ una lona de pl√°stico a su parcela y la puso en el suelo. Lo cubri√≥ con man√≠ reci√©n cosechado, cort√≥ el agrofilm por la mitad y lo coloc√≥ sobre su cosecha.

Don Augusto no copi√≥ el dise√Īo b√°sico del secador. No quer√≠a tomarse la molestia de cortar postes y construir la plataforma elevada de postes de madera. Su dise√Īo era mucho m√°s simple y port√°til: mientras trabajaba en el campo, pod√≠a quitar el agrofilm cuando sal√≠a el sol y volver a colocarlo cuando comenzaba a lloviznar nuevamente. La principal desventaja, sin embargo, era que el aire no flu√≠a sobre el man√≠ cubierto; la humedad podr√≠a acumularse, posiblemente permitiendo que se forme el moho.

El secador original en forma de carpa tiene varias limitaciones. Es caro, y como nos se√Īal√≥ don Augusto, es mucho trabajo hacer uno con madera. En la cosecha, los man√≠es son pesados con la humedad. Las vainas pierden m√°s o menos la mitad de su peso en el secado. Entonces los agricultores secan su man√≠ en el campo y duermen all√≠ varias noches para proteger la cosecha de los animales hambrientos. Un secador solar debe llevarse al campo, aunque puede tardar hasta una hora a pie desde su casa e implica subir y bajar pendientes fuertes. Los agricultores que s√≠ usan el secador solar original, tal como lo dise√Ī√≥ Fundaci√≥n Valles, son aquellos que tienen sus campos cerca de la casa. Sin embargo, incluso llevar una lona simple al sitio de cosecha ser√≠a mejor que secar las vainas sobre el puro suelo.

M√°s tarde tuve la oportunidad de discutir el secador de don Augusto con Miguel Florido, un agr√≥nomo de la Fundaci√≥n Valles, y con Mario Ar√°zola, el l√≠der de APROMANI (una asociaci√≥n de agricultores de man√≠). Les preocupaba que el dise√Īo de don Augusto atrapara demasiada humedad, especialmente si estaba nublado todo el d√≠a y el agricultor no pod√≠a quitar el agrofilm. Acordamos que un secador deb√≠a tener unos pocos criterios agron√≥micos simples; deb√≠a proteger el producto de la lluvia, evitar contacto entre el suelo y los man√≠es y dejar que el aire fluyera.

Después de discutir el caso de don Augusto, acordamos que un secador también debe cumplir con algunos de los criterios de los agricultores: tiene que ser barato, portátil y capaz de manejar grandes cantidades de maní, mientras los mantiene fuera de la lluvia.

La contaminaci√≥n por aflatoxinas es un problema serio en todo el mundo, y aunque se puede solucionar, inventar una tecnolog√≠a simple es un trabajo duro. Los investigadores comienzan con un problema y algunas ideas para resolverlo, como el flujo de aire y el man√≠ seco. Pero es solo despu√©s de ofrecer a los agricultores un prototipo que los investigadores pueden ver las demandas de los agricultores. Por ejemplo, dise√Īar un secador estacionario ayuda a los investigadores a ver que los agricultores necesitan uno port√°til. Hacer y usar un peque√Īo secador en el campo resalta la necesidad de un m√°s grande. Este tipo de demandas solo surgen con el tiempo, como en una conversaci√≥n larga y lenta, pero que vale la pena tener.

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