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Learn by living July 29th, 2018 by

Vea la versi√≥n en espa√Īol a continuaci√≥n

Carrasco National Park is the largest national park in Cochabamba, Bolivia. At over 6,000 square kilometers it is the size of Delaware, or twice the size of Luxembourg. It spans an impressive range of topographies, from the high Andes down to the rain forest. I was in the park recently with my family to see some of the sandstone caves. Our guide was a 15-year-old schoolboy named Samuel. We met him in the office of the accredited guides, next to the park rangers’ station.

Soon after we arrived, the ranger had sent Samuel a WhatsApp message, and he came quickly to lead the tour. Fortunately he was available, since school was on a two-week break. However, we got off to an inauspicious start. Samuel started his introduction talk in a soft, rapid mumble, like a bored student chanting a dull lesson. He seemed not to know or care what he was talking about. But first impressions were misleading, as we soon found out.

Some of my more patient family members were able to draw Samuel out. By the time he had taken us across a mountain stream in a hand-powered cable car, Samuel was explaining that the balsa tree, which gives the light wood for airplanes, is actually quite heavy when it is standing timber. He then told us about palo santo, a tree guarded by ants which clear plants from around the base of the tree and keep the branches free of epiphytes. In an earlier, crueler age, people guilty of theft and even minor crimes could be tied to the tree to be tortured by the ants which inject a white poison from the needles on their abdomen.

Samuel showed a tiny species of native, stingless bee that makes its nest inside a termite nest. The bees make a honey-colored tunnel which serves as a doorway and landing pad. The tunnel is barely visible, peeking out of the large termite nest. You have to be a patient observer, like Samuel, to notice this. I was delighted to learn about the bees that move in with the termites. I have loved these little golden bees for years, but never seen them living in termite nests.

Samuel also took us to the entrance of the cave of the oil birds. Much like bats, the birds live in caverns, fly out at night and eat the fruit of palms and trees. Later, the birds regurgitate the seeds onto the cave floor. Samuel picked up six seeds from the stream flowing from the cave. He recognized all six species by their seed, which he picked out of the muck puked out by the birds.

Samuel may not have been much of a showman, but he knew his stuff. He had grown up in the area, the son of settlers from the Andes, so he had learned much about the forest by his own observations. Samuel wants to study tourism, and keep working in the park. He taught me once again the importance of being patient and willing to learn from others. Appearances can be deceiving and one wouldn’t normally expect a shy 15 year-old to be an expert naturalist. But you can always learn something if you’re willing to listen.

The palm and tree species identified by Samuel are:

Laurel (Spanish elm) Cordia aliodora. Palta laurel (unidentified). Pachubilla or caminante (walking palm) Socratea exorrhiza. Majo (açaí) Euterpe oleracea. Tembe (peach palm) Bactris gasipaes. Ramoncilla (a palm) Trichilia pallida

Other species mentioned

The oil bird is Steatornis caripensis. The stingless bee is Melipona sp.

Acknowledgement

Thanks to Ana Gonzales for identifying the palm and tree species.

APRENDER VIVIENDO

Por Jeff Bentley

29 de julio del 2018

El Parque Nacional Carrasco es el parque nacional m√°s grande de Cochabamba, Bolivia. Con m√°s de 6.000 kil√≥metros cuadrados, tiene dos terceras el √°rea de Puerto Rico. Abarca una impresionante gama de topograf√≠as, desde los altos Andes hasta el bosque lluvioso. Estuve en el parque recientemente con mi familia para ver algunas de las cuevas de piedra arenisca. Nuestro gu√≠a era un estudiante de 15 a√Īos llamado Samuel. Lo encontramos en la oficina de los gu√≠as acreditados, al lado de la estaci√≥n de los guardaparques.

Poco despu√©s de llegar, el guardabosques le envi√≥ a Samuel un mensaje por WhatsApp, y √©l vino r√°pidamente para dirigir la gira. Afortunadamente estaba disponible, ya que el colegio estaba en un receso de dos semanas. Sin embargo, tuvimos un comienzo desfavorable. Samuel comenz√≥ su charla de introducci√≥n en un murmullo suave y r√°pido, como un estudiante aburrido cantando una lecci√≥n aburrida. Parec√≠a no saber o interesarse de lo que estaba hablando. Pero las primeras impresiones fueron enga√Īosas, como pronto descubrimos.

Algunos de mis familiares más pacientes pudieron ganar la confianza de Samuel. En el tiempo que tardó en llevarnos a través de un riachuelo en un teleférico manual, Samuel explicaba que el árbol de balsa, que da la madera liviana para aviones, en realidad es bastante pesada cuando está en pie. Luego nos contó sobre el palo santo, un árbol protegido por hormigas que limpian las plantas de alrededor de la base del árbol y mantienen las ramas libres de epífitas. En una edad anterior y más cruel, las personas culpables de robo e incluso delitos menores podían ser atadas al árbol para ser torturadas por las hormigas que inyectan un veneno blanco de las agujas en su abdomen.

Samuel mostr√≥ una peque√Īa especie de abeja nativa sin aguij√≥n que hace su nido dentro de un nido de termitas. Las abejas forman un t√ļnel de color miel que sirve como entrada y plataforma de aterrizaje. El t√ļnel es apenas visible, asom√°ndose desde el gran nido de termitas. Tienes que ser un observador paciente, como Samuel, para fijarte en esto. Yo estaba encantado de aprender sobre las abejas que viven con las termitas. Hace muchos a√Īos que amo a estas peque√Īas abejas de oro, pero nunca las he visto viviendo en nidos de termitas.

Samuel también nos llevó a la entrada de la cueva de los guácharos. Son pájaros que, igual que los murciélagos, viven en cavernas, vuelan de noche y comen fruta de palmeras y árboles. Más tarde, las aves regurgitan las semillas en el suelo de la cueva. Samuel recogió seis semillas de la quebrada que fluía de la cueva. Reconoció las seis especies por sus semillas, vomitadas por los pájaros, que recogió del lodo.

Samuel no era muy teatrero, pero sab√≠a lo que hac√≠a. √Čl hab√≠a crecido en la zona, hijo de colonos de los Andes, por lo que hab√≠a aprendido mucho sobre el bosque por sus propias observaciones. Samuel quiere estudiar turismo y seguir trabajando en el parque. √Čl me ense√Ī√≥ una vez m√°s la importancia de ser paciente y estar dispuesto a aprender de los dem√°s. Las apariencias enga√Īan y uno normalmente no esperar√≠a que un quincea√Īero t√≠mido fuera un experto naturalista. Pero siempre puedes aprender algo si est√°s dispuesto a escuchar.

Las palmeras y √°rboles identificadas por Samuel son:

Laurel Cordia aliodora. Palta laurel (no identificada). Pachubilla o caminante Socratea exorrhiza. Majo Euterpe oleracea. Tembe Bactris gasipaes. Ramoncilla Trichilia pallida.

Otras especies mencionadas 

El guácharo es Steatornis caripensis. La abejita es Melipona sp.

Agradecimiento

Gracias a Ana Gonzales por identificar las especies de palmeras y √°rboles.

 

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