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The smart phone generation September 30th, 2018 by

Vea la versión en español a continuación.

Colleagues from the Public University of San Andrés in La Paz have been teaching groups of farmers to use a free app called Weather Underground, which allows users to forecast the weather in their location. This week my colleagues wrote a fact sheet for farmers on how to use Weather Underground. I went with one of the agronomists, Alex Borda, to validate his fact sheet in the farm community of Choquenaira, on the Bolivian Altiplano.

Young farmers in Bolivia have smart phones, and like young people in the city, they use Facebook and other applications. So, farmers should be eager to download and use apps from the web to predict the weather, which is so important for agriculture.

First we met with Pascual Choque, 80, who was sitting with his friends in the shade of a large stack of bricks. Don Pascual was born at a time when many rural communities lived in the semi-slavery of the haciendas, large farms managed by powerful landlords. The Revolution of 1952 brought many social changes and new freedoms, including access to education and information. Don Pascual went to school, became a teacher and now, among other things, works in a radio station. He interviews agronomists and PhDs on his morning show, broadcast at five o’clock, when rural people are eating breakfast and listening to the news.

Don Pascual read the fact sheet. As a retired school teacher, he read out loud quite quickly, but he said that the only thing he understood from the fact sheet was that the climate is changing. “That is true,” he said, “the rains used to come at the same time each year. Not anymore.”

Alex read the fact sheet with some other farmers, but they also struggled to make sense of the text. It had unfamiliar terms like “click”, “select an option” and “close the app”. I started to feel frustrated, just like Alex. I have helped to validate many fact sheets and this was the first time that the people said that they understood almost nothing.

We kept walking until we reached a small station of the Agricultural School of the Public University of San Andrés. I was surprised find this outpost in the immensity of the Altiplano, with no houses nearby. The station was small—some llama corrals, tractors and sun burnt buildings and there were few people around. We managed to speak with some professors. As we were about to leave I saw two young women dressed in work clothes. They were agronomy students. “Let them read your fact sheet” I suggested to Alex. He came back pleased a few minutes later. The students liked his fact sheet and said that “there was nothing difficult to understand about it”. The youth understood his fact sheet. They have smart phones, and know how to discuss these magical pocket computers.

Today from the Andes to Africa one hears that the youth are leaving the countryside. To attract the ones who are staying, it will be necessary to try new digital options to help manage agricultural information. The older generation took advantage of the new technology of their times, like schools and radio. This generation is also looking for new information technologies, even some that support agriculture. I have little doubt they will be interested in a free way to predict the weather using their cell phones.

LA GENERACIÓN SMART PHONE

30 de septiembre del 2018, por Jeff Bentley

Compañeros de la Universidad Mayor de San Andrés en La Paz han estado enseñando a grupos de agricultores a usar una aplicación gratis llamada el Weather Underground, que permite a los usuarios pronosticar el tiempo para su ubicación. Esta semana mis colegas han escrito una hoja volante sobre para agricultores sobre cómo usar el Weather Underground. Fui con uno de los ingenieros, Alex Borda, a validad su hoja volante en la comunidad campesina de Choquenaira, en el Altiplano de Bolivia.

Los jóvenes campesinos en Bolivia tienen smart phones, e igual que en la ciudad, usan Facebook y otras aplicaciones. Entonces, a los campesinos les debería gustar bajar y usar aplicaciones del web para pronosticar el tiempo, ya que la agricultura depende del clima.

Primero nos encontramos con Pascual Choque, de 80 años, sentado con sus amigos en la sombra de un gran bulto de ladrillos, para construir una nueva casa. Don Pascual nació cuando muchas comunidades rurales vivían en la semi-esclavitud de las haciendas, fincas grandes manejadas por poderosos terratenientes. La Revolución del 1952 trajo muchos cambios sociales, incluso el acceso a la educación y la información. Don Pascual asistió al colegio y llegó a ser docente y, entre otras cosas, trabajó en una radio.  El se entrevista con ingenieros y doctores en su programa por la mañana, a las 5, cuando la gente rural desayuna y escucha las noticias.

Don Pascual leyó la hoja volante. Como profesor jubilado lee muy bien y muy rápido en voz alta, pero dijo que lo único que entendió de la hoja volante era que el clima está cambiando. “Es cierto,” dijo, “antes las lluvias venían en su debido día. Ya no.”

Alex leyó su hoja volante con otras campesinas, pero tampoco entendían muy bien la hoja volante. Tenía vocabulario desconocido como “hacer clic”, “seleccionar una opción” y “cerrar la aplicación”. Yo empecé a frustrarme, junto con Alex. He acompañado a muchas hojas volantes y esa era la primera vez que la gente decía que no entendía casi nada.

Seguimos caminando hasta llegar a la pequeña estación de la Facultad de Agronomía de la Universidad Mayor de San Andrés. Era para mí una enorme sorpresa ver la estación en la inmensidad del Altiplano, pero no había más casas. La estación era pequeña—unos corrales de llama, tractores y edificios tostados por el sol. Había poca gente. Logramos hablar con algunos profesores. Estábamos pot irnos cuando vi a dos jóvenes vestidas en ropa de trabajo. Eran estudiantes de agronomía. “Que ellas lean tu hoja volante” sugería a Alex. El volvió unos minutos después todo contento. A ellas les gustó la hoja volante y dijeron que “no tenía nada difícil de entender”. Las jóvenes entendían su hoja volante. Ellos tienen teléfonos inteligentes, y saben discutir esas computadoras de bolsillo.

Hoy en día desde los Andes hasta Africa se oye que todos los jóvenes quieren abandonar el campo. Para atraer a los que quieren quedarse, será necesario probar nuevas opciones de tecnología digital para manejar información agrícola. Sus abuelos aprovecharon de las nuevas opciones de sus tiempos, como el colegio y la radio. Esta generación también busca nuevas tecnologías de información, incluso para el apoyo del agro. Les debe interesar una forma gratis de pronosticar el clima con su celular.

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