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To see the future October 7th, 2018 by

Vea la versión en español a continuación

When Francisco Condori stopped working as a bricklayer in La Paz, Bolivia, he returned as a 23-year old to his home village of Cutusuma, near Lake Titicaca. He felt that because of his years in the big city he was missing some agricultural knowhow. So he consulted with the older people of Cutusuma.

More than anything, the elders taught Francisco what are now called “the indicators” that is, the signs of nature that tell when to plant and if it will be a good year. This is indispensable information in a place like the Altiplano, generally good land for farming, but sometimes hostile.  Frost, hail and drought can destroy crops at any time. That is why forecasting the weather is a specialty on the Altiplano.

For example a bird, the quiri quiri, makes nests like little ovens in the totora reeds of Titicaca and the small lake of Cutusuma. The bird seems to know how high the water will rise. In dry years it builds its nest low, and in rainy years it makes a nest high on the totora plant. Francisco learned to take a raft into the lake and seek out the nests. The height of the nest in the dry season indicates the level that the water will reach in the rainy season.

Don Francisco also learned to look for the sank’ayu cactus. If it bears fruit early, one should plant potatoes early, in October. If it fruits late, one should plant in November.

Besides looking for his own indicators, Francisco also listened to the weather forecast on the radio and on the TV, but it wasn’t always reliable. He and his friend Antonio remember that once the radio announced that there was going to be a frost and the farmers should “take care of their potato crop.” Francisco and Antonio just laughed, because it was June—winter and the dry season—and nobody had potatoes in the field.

In 1998 Francisco met Edwin Yucra, an agronomist with an interest in climate and in local knowledge. Edwin worked in Prosuko, a project that was supporting the development of sukukollus (planting beds inspired by the agriculture of the ancient civilization of Tiwanaku).

Edwin collaborated for years with Francisco and Antonio and their neighbors. In recent years, Edwin taught them that there was a free app on the Internet that farmers could download to predict the weather with the help of satellites and weather stations. Many farmers have smart phones nowadays which give them access to apps like this one, called Weather Underground.

By 2017 Edwin, now a professor at the Public University of San Andrés, worked in seven communities, including Cutusuma. They managed to build a small weather station in Cutusuma to register the weather, including temperature, wind and rain.

Francisco and Antonio go over the data from the station constantly. They log onto Weather Underground every day on their cell phones. They still listen to the forecast on the radio and on TV and they still make their own forecast based on the indicators, which their write on their Pachagrama (see blog story Predicting the weather), so they can track the weather over the year.

Don Francisco and don Antonio are conducting a deep study of the weather. They combine local knowledge with modern science. Thanks to this, Francisco has become a sort of expert and celebrity. His neighbors frequently ask him what the weather will be like. When don Francisco goes to market in the town of Batallas, the people there recognize him and ask him about the weather. In recent years Francisco has appeared on several TV channels explaining the weather, the indicators and describing climate change.

It is an example of how one can respect local, even ancestral knowledge, while still appreciating modern science.

CONOCER EL FUTURO

Por Jeff Bentley, 7 de octubre del 2018

Cuando don Francisco Condori dejó de trabajar como albañil en La Paz, Bolivia, volvió a sus 23 años a su aldea natal de Cutusuma, cerca del Lago Titicaca. Sintió que debido a sus años en la gran ciudad le hacía falta saber de la agricultura. Así que se fue consultando con la gente mayor de Cutusuma.

Los ancianos más que nada le enseñaron a Francisco lo que se llaman los “indicadores” o sea los señales de la naturaleza que dicen cuándo sembrar y si va a ser un año bueno. Esa información es indispensable en un lugar como el Altiplano, tierra productiva para el agro, pero a veces también hostil.  Heladas, granizadas y sequías pueden destruir los cultivos en cualquier momento. Por eso el pronóstico del tiempo es una especializad en el Altiplano.

Por ejemplo, una pájaro, el quiri quiri, hace sus pequeños nidos como hornito en las totoras de Titicaca y de la pequeña Laguna de Cutusuma. El pájaro parece que sabe dónde llegará el agua. En años secos hace su nido bajo, y en años lluviosos hace su nido en la parte alta de la planta de totora. Francisco aprendió a entrar en balsa a la laguna y buscar los nidos. La altura del nido en la época seca indica el nivel que el agua llegará en la época lluviosa.

Don Francisco también aprendió a revisar el cactus sank’ayu. Si daba fruto temprano habría que sembrar la papa temprano, en octubre. Si daba su fruto tarde, habría que sembrar en noviembre.

Además de buscar sus propios indicadores, Francisco también miraba el pronóstico de tiempo en la radio, y en la tele, pero no era siempre confiable. El y su amigo Antonio recuerdan que una vez la radio anunció que iba a haber helada y que los agricultores deberían “cuidar su papa.” Francisco y Antonio solo se reían, porque era junio—invierno y época seca—y nadie tenía papa sembrada.

In 1998 Francisco conoció a Edwin Yucra, ingeniero agrónomo con interés en el clima y el conocimiento local. Edwin trabajaba en Prosuko, un proyecto que apoyaba en desarrollar a los sukukollus (camellones agrícolas, inspiradas por el agro del antiguo imperio de Tiwanaku).

Edwin colaboró durante años con Francisco y Antonio y sus vecinos. Edwin, en los últimos años, les enseñó que había una aplicación gratis en el Internet que los agricultores podrían bajar y pronosticar el tiempo en base a satélites y estaciones meteorológicas. Muchos agricultores tienen smart phones hoy en día que les da acceso a estas aplicaciones como este, llamado el Weather Underground.

Para el año 2017 Edwin, ahora catedrático en la Universidad Mayor de San Andrés, trabajaba con siete comunidades, incluso Cutusuma. Lograron poner una pequeña estación meteorológica en Cutusuma para medir el tiempo, como la temperatura, viento y lluvia.

Francisco y Antonio revisan los datos de la estación constantemente. Chequean el Weather Underground cada día en sus celulares. Siguen escuchando el pronóstico en la radio y la tele y todavía hacen su propio pronóstico en base a los indicadores, lo cual apuntan en su Pachagrama (vea blog sobre Prediciendo el tiempo), para seguirlo durante el año.

Don Francisco y don Antonio están haciendo un estudio profundo del clima. Combinan el conocimiento local con la ciencia moderna. Gracias a eso Francisco se ha convertido en una especie de experto y celebridad. Sus vecinos frecuentemente le preguntan cómo va a ser el tiempo. Cuando don Francisco va al pueblo de Batallas para hacer mercado le reconocen los del pueblo y le preguntan sobre el tiempo. En los últimos años Francisco ha salido en la tele y en varios de los canales explicando el tiempo, los indicadores y que el clima está cambiando.

Es un ejemplo de que se puede respetar el conocimiento local y hasta ancestral, con amor a la ciencia moderna.

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