WHO WE ARE SERVICES RESOURCES




Most recent stories ›
AgroInsight RSS feed
Blog

Native potatoes September 11th, 2022 by

Vea la versión en español a continuación

Peru’s native potatoes are a living treasure of 4,000 varieties that come in red, purple, yellow and black. Round or long, smooth or knobby, each one is different, and tasty. But for years, city people ignored the native potato, considered to be the inferior food of poor people.

Some farmers and their allies are fighting to keep the native potato alive. Over 20 years ago, Peruvian agronomist Raúl Ccanto was one of the people who realized that native potatoes could survive, if people in the city would buy them.

A brand name was created, Mishki Papa—roughly translating as “tasty potato”, and the little tubers were displayed in a net bag, so customers could see their unique beauty. To produce the potatoes, 50 farmers were organized into the newly created Association of the Guardians of Native Potatoes of Peru (Aguapan).

I told Raúl that I used to buy these potatoes at an upscale supermarket when I lived in Peru in 2010. Raúl explained that Aguapan was no longer selling through the supermarket, which would only pay for the potatoes two weeks after they had taken delivery and would return any unsold ones, paying the farmers only 1.30 soles (about 30 cents of a dollar), while charging customers 4.30 soles. Perhaps most discouraging, the supermarket only accepted three or four varieties of potatoes, while farmers grew dozens. As Raúl explained, if consumers only bought four varieties, the others would still be endangered.

In recent years, two European farmers’ organizations (Agrico and HZCP) have each given Aguapan 15,000 Euros to help them market potatoes. Paul and Marcella and I visited the president of Aguapan, Elmer Chávez, while he harvested native potatoes with his family in the village of Vista Alegre, in Huancavelica, at 3,900 meters above sea level (12,800 feet). At this staggering altitude, where we struggled just to breathe and walk at the same time, the Chávez family was hard at work, carefully unearthing each variety..

From each of the 80 varieties, the family saves five potatoes as seed for next year. The rest are to eat at home and to sell. The family works hard against a deadline. We were there on a Friday, and on Monday morning don Elmer had to be at a trucking company in Huancayo, 30 km away, to ship half a ton of potatoes.

In Lima, representatives of Yanapai (an NGO that collaborates with Aguapan) will receive the potatoes, advertise them on social media, keep them in a warehouse and take orders from individual customers. On the following Friday, the potatoes will be sold in two-kilo net bags, with as many as 18 varieties in each little sack. Raúl explains that this is called a chaqru (from the Quechua word for “mix”). Each farm family produces its own special mix, selected over the years to have the same cooking time, and to combine nicely on the plate.

To promote the potatoes, Yanapai has made a catalog of the varieties and a booklet describing individual farmers and the unique mix of potatoes that each one has.

As agronomist Edgar Olivera of Yanapai explains, the delivery service still requires some financial and technical support, but the hope is that one day it will be self-sustaining. Many farmers have grown children who now live in the big, capital city of Lima. Some of the children of farmers may one day be able to earn money selling the native potatoes from their home villages, turning the gem-like potatoes of their parents into a real source of income for the families who nurture them.

Further reading

Ministerio de Agricultura y Riego (MINAGRI); Grupo Yanapai; Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA); Centro Internacional de la Papa (CIP). 2017. Catálogo de variedades de papa nativa del sureste del departamento de Junín – Perú. Lima. Centro Internacional de la Papa. ISBN 978-92-9060-208-8. 228 p. https://cgspace.cgiar.org/handle/10568/89110

Related Agro-Insight blogs

Native potatoes, tasty and vulnerable

Potato marmalade

Making farmers anonymous

Watch the video:

Recovering Native Potatoes

Acknowledgements

The visit to Peru to film various farmer-to-farmer training videos, including this one, was made possible with the kind support of the Collaborative Crop Research Program (CCRP) of the McKnight Foundation. Thanks to Edgar Olivera, Raúl Ccanto, Jhon Huaraca and colleagues of the Grupo Yanapai for introducing us to the farmers of Aguapan and for sharing their knowledge with us.

PAPAS NATIVAS

Por Jeff Bentley, 11 de septiembre del 2022

Las papas nativas de Perú son un tesoro vivo de 4.000 variedades, entre rojas, moradas, amarillas y negras. Redondas o largas, lisas o nudosas, cada una es diferente, y sabrosa. Pero durante años, la gente de la ciudad ignoró la papa nativa, considerada como el alimento inferior de los pobres.

Algunos agricultores y sus aliados luchan por mantener viva la papa nativa. Hace más de 20 años, el ingeniero agrónomo peruano Raúl Ccanto era una de las personas que se dieron cuenta de que la papa nativa podía sobrevivir si la gente de la ciudad la compraba.

Se creó una marca, Mishki Papa—que se traduce aproximadamente como “papa sabrosa”— y los pequeños tubérculos se presentaban en una bolsa de red para que los clientes pudieran apreciar su belleza. Para producir las papas, 50 agricultores se organizaron en la recién creada Asociación Nacional de Guardianes de la Papa Nativa de Perú (Aguapan).

Le dije a Raúl que yo solía comprar estas papas en un supermercado bien surtido cuando vivía en Perú en 2010. Raúl me explicó que Aguapan ya no vendía a través del supermercado, que sólo pagaba las papas dos semanas después de recibirlas y devolvía las que no se vendían, pagando a los agricultores sólo 1,30 soles (unos 30 centavos de dólar), mientras que cobraba a los clientes 4,30 soles. Lo más desalentador es que el supermercado sólo aceptaba tres o cuatro variedades de papas, mientras que los agricultores cultivaban docenas. Como explicó Raúl, si los consumidores sólo compraran cuatro variedades, las demás seguirían en peligro de extinción.

En los últimos años, dos organizaciones europeas de agricultores (Agrico y HZCP) han dado a Aguapan 15.000 euros cada una para ayudarles a comercializar las papas. Paul, Marcella y yo visitamos al presidente de Aguapan, Elmer Chávez, mientras cosechaba papas nativas con su familia en el pueblo de Vista Alegre, en Huancavelica, a 3.900 metros sobre el nivel del mar. A esta increíble altitud, en la que nos costaba respirar y caminar al mismo tiempo, la familia Chávez se entusiasmaba de desenterrar cuidadosamente cada variedad.

De cada una de las 80 variedades, la familia guarda cinco papas como semilla para el próximo año. El resto son para la olla o para la venta. La familia trabaja duro con un plazo límite. Estuvimos allí un viernes, y el lunes por la mañana don Elmer tenía que estar en una empresa de transportes de Huancayo, a 30 km, para enviar media tonelada de papas.

En Lima, los representantes de Yanapai (una ONG que colabora con Aguapan) recibirán las papas, las anunciarán en las redes sociales, las guardarán en un almacén y tomarán los pedidos de los clientes particulares. El viernes siguiente, las papas se venderán en bolsas de red de dos kilos, con hasta 18 variedades en cada pequeño saco. Raúl explica que esto se llama chaqru (de la palabra quechua para “mezcla”). Cada familia campesina produce su propia mezcla especial, seleccionada a lo largo de los años para que tenga el mismo tiempo de cocción, y para que combine bien en el plato.

Para promocionar sus papas, Yanapai ha publicado un catálogo de las variedades y un folleto en el que se describe a cada agricultor y la mezcla única de papas que tiene cada persona.

Como explica el ingeniero Edgar Olivera, de Yanapai, el servicio de entrega aún requiere cierto apoyo financiero y técnico, pero la esperanza es que algún día sea autosuficiente. Muchos agricultores tienen hijos mayores que ahora viven en la ciudad capital de Lima, y es posible que algunos de ellos puedan algún día ganar dinero vendiendo las papas nativas de sus pueblos de origen, convirtiendo esta riqueza genética en una fuente de ingresos para las familias que la cultiva.

Lectura adicional

Ministerio de Agricultura y Riego (MINAGRI); Grupo Yanapai; Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA); Centro Internacional de la Papa (CIP). 2017. Catálogo de variedades de papa nativa del sureste del departamento de Junín – Perú. Lima. Centro Internacional de la Papa. ISBN 978-92-9060-208-8. 228 p. https://cgspace.cgiar.org/handle/10568/89110

Previamente en el blog de Agro-Insight

Papas nativas, deliciosas y vulnerables

Mermelada de papa

Making farmers anonymous

Vea el video:

Recuperemos las Papas Nativas

Agradecimiento

Nuestra visita al Perú para filmar varios videos, incluso este, fue posible gracias al generoso apoyo del Programa Colaborativo de Investigación de Cultivos (CCRP) de la Fundación McKnight. Gracias a Edgar Olivera, Raúl Ccanto, Jhon Huaraca y colegas del Grupo Yanapai por presentarnos a los miembros de Aguapan y por compartir su conocimiento con nosotros.

200 Guinea pigs August 7th, 2022 by

Vea la versión en español a continuación

Paul and Marcella and I recently met Lucía Ávila in Quilcas, a small town in Junín, Peru. After 2013, agronomists from an NGO, Yanapai, began to show her and her neighbors how to raise a mix of fodders, including rye grass, alfalfa, clover and others. Animals like the mix more than just one fodder, but the plants need water. With support from the government of Peru, the farmers of Quilcas dug an irrigation canal from some 7 km away, and the people began growing small patches of fodder which they could cut for several years, fertilizing it with ash and manure until the grass aged. Then the fodder patch would be dug up, and planted in potatoes, which prospered in the soil where the grass had been grown.

Every day, doña Lucía has been able to cut two large blankets full of fodder, enough for a milk cow, or in her case, enough for 200 guinea pigs.

Doña Lucía had started cautiously. In 2014 she got her first pair of guinea pigs from an NGO called CEDAL. The rodents reproduce pretty fast, so she soon had dozens of the animals. Every year she gets some new males, to avoid inbreeding. She specializes in a large, meaty breed called Mi Perú (my Peru), which is white and reddish, like the Peruvian flag.

As doña Lucía explains, guinea pigs are easy to sell, so they give her a steady income. Plenty of customers come to her house, and she sells the guinea pigs for 20 soles (over $5). She now has 200 guinea pigs.

She says that before she got the big, red-and-white guinea pigs, she had some other which she describes as “small, like rats, and the color of rats.” She adds “When you have grass you can have nice, fat guinea pigs, and you can sell them and have a little money. You can improve your standard of living.” While guinea pigs are thought of as pets in many northern countries, in places like Peru they are small livestock. They are easy to raise at home, in the courtyard, under the shade of a porch.

Formal development is often criticized as being prone to failure. So, it’s only fair to recognize its successes. In this case, three different projects happened to come together from different institutions to ensure that people not only had fodder, but water to irrigate it, and guinea pigs to eat it. The innovations worked together, even if they weren’t designed that way.

Acknowledgements

The visit to Peru to film various farmer-to-farmer training videos, including this one, was made possible with the kind support of the Collaborative Crop Research Program (CCRP) of the McKnight Foundation. Thanks to Edgar Olivera, Raúl Ccanto, Jhon Huaraca and colleagues of the Grupo Yanapai for introducing us to Quilcas and for sharing their knowledge with us. Raúl Ccanto and Paul Van Mele read and made valuable comments on an earlier version of this story.

200 CUYES

Jeff Bentley, 24 de julio del 2022

Hace poco, Paul, Marcella y yo conocimos a Lucía Ávila en Quilcas, un pequeño pueblo de Junín, Perú. A partir de 2013, los agrónomos de una ONG, Yanapai, empezaron a enseñarle a ella y a sus vecinos cómo sembrar una mezcla de forrajes, que incluye ray gras, alfalfa, trébol y otros. A los animales les gusta más la mezcla que un solo forraje, pero las plantas necesitan agua. Con el apoyo del gobierno de Perú, los campesinos de Quilcas cavaron un canal de riego a unos 7 km de distancia, y la gente empezó a cultivar pequeñas parcelas de 200 metros cuadrados, que podían cortar durante varios años, abonándolas con ceniza y estiércol hasta que la hierba envejeciera, y se pudiera desenterrar, plantando papas, que prosperaron en la tierra donde había crecido la hierba.

Doña Lucía descubrió que cada día podía cortar dos grandes mantas llenas de forraje, suficiente para una vaca lechera, o en su caso, suficiente para 200 cuyes.

Doña Lucía había empezado con cautela. En 2014 consiguió su primer par de cuyes de una ONG llamada CEDAL. Los roedores se reproducen bastante rápido, así que pronto tuvo decenas de estos animales. Cada año consigue algunos machos nuevos, para evitar cruzar animales parientes. Está especializada en una raza grande y carnosa llamada Mi Perú, que es blanca y rojiza, como la bandera peruana.

Como explica doña Lucía, los cuyes son fáciles de vender, por lo que le dan unos ingresos constantes. A su casa llegan muchos clientes y vende los cuyes a 20 soles (más de 5 dólares). Ahora tiene 200 cuyes.

Dice que antes de tener los cuyes grandes, rojos y blancos, tenía otros que describe como “pequeños, como ratas, y del color de las ratas”. Añade: “Cuando tienes pasto puedes tener cuyes bonitas y gordas, y puedes venderlas y tener un poco de dinero. Puedes mejorar tu nivel de vida”. Mientras que en muchos países del norte se considera a los cuyes como mascotas, en lugares como Perú son ganado menor. Viven en el corredor de la casa de la gente, y son fáciles de criar.

A menudo se critica el desarrollo formal por siempre fracasar. Es importante reconocer también sus éxitos. En este caso, se unieron varios esfuerzos para garantizar que la gente no sólo tuviera forraje, sino también agua para regarlo y cuyes para alimentarlos. Las innovaciones funcionaron conjuntamente, aún si no se diseñaron juntos.

Agradecimiento

Nuestra visita al Perú para filmar varios videos, incluso este, fue posible gracias al generoso apoyo del Programa Colaborativo de Investigación de Cultivos (CCRP) de la Fundación McKnight. Gracias a Edgar Olivera, Raúl Ccanto, Jhon Huaraca y colegas del Grupo Yanapai por presentarnos a Quilcas y por compartir su conocimiento con nosotros. Raúl Ccanto y Paul Van Mele hicieron comentarios valiosos sobre una versión previa de este relato.

Making farmers anonymous July 24th, 2022 by

Nederlandse versie hieronder

Short food chains narrow the gap between producers and consumers, but when food is traded through wholesalers and when supermarkets sell their own brands, active efforts are undertaken to make farmers anonymous. This never really occurred to me until Vera Kuijpers, from the organic farm and farm shop Het Eikelenhof in north-eastern Limburg, told me about her latest experience with Biofresh, one of the major organic wholesalers in Belgium.

Every Thursday at 4.30 am, Vera and her husband Johan Hons, load their van with their freshly harvested vegetables and other produce and drive about 100 km to sell to Biofresh among a few other places. Last week they also took over 60 crates of new potatoes. Their red Aloette is a firm and delicious potato variety that withstands the common Phytophthora disease. Each crate is nicely labelled with the family name of Johan (Hons), and the variety. “The moment we deliver our crates, staff at Biofresh remove the labels and attach their own, so that other people who come and buy organic produce will not know who has produced it. But this time, they also removed the name of the variety,” Vera says, “they just put ‘red potato’. I really wonder why they would do that?”

Vera and Johan strongly disagree with this new development, as one cannot compare one red variety with all the others. “If customers in a supermarket want to buy the delicious Aloette, one week it may be this variety, but if the next week it is a different red variety that has a very different taste or is not tasty, they may stop buying red potatoes all together, and then the farmer who grows Aloette will no longer be able to sell their potatoes,” Johan says. From a producer’s perspective he surely has a point.

When discussing this matter with my wife, Marcella, she points out that the contrast of how Oxfam markets Fairtrade products is very stark. On almost all packaging, you see the face of a farmer and often a personal story that goes with it. Supermarkets also sell Fairtrade products, and seemingly have no problem with an occasional personal touch. A coffee drinker in Europe is unlikely to meet many coffee growers in the distant African highlands or Latin America. The photo and the blurb on the coffee package are a mere virtual connection. There is no risk of consumers buying directly from producers, whereas a Belgian retailer or consumer would be able to contact a farmer in Belgium.

Naming the farmers and the varieties is important when selling produce, as it helps consumers relate to the food they eat and the people who produce it. As consumers increasingly turn to farm shops, farmers’ markets and other short food chains, wholesalers and supermarkets are now taking steps to make farmers and varieties anonymous. The farmers are potential competitors, and the big buyers want to make sure the customers never meet the farmers. It is like a trade secret to stay in business, but also yet another tactic whereby farmers’ ability to negotiate prices with middlepersons and supermarkets are undermined.

Related blogs

Food for outlaws

The next generation of farmers

Grocery shops and farm shops

Marketing something nice

The joy of business

Fighting farmers

Related videos

Creating agroecological markets

Home delivery of organic produce

Inspiring platforms

Access Agriculture: hosts over 230 training videos in over 95 languages on a diversity of crops and livestock, soil and water management, food processing etc. Each video describes underlying principles, as such encouraging people to experiment and adapt new ideas to their context.

EcoAgtube: a social media video platform where anyone from across the globe can upload their own videos related to natural farming and circular economy.

 

Landbouwers anoniem maken

Korte voedselketens verkleinen de kloof tussen producent en consument, maar als voedsel via de groothandel wordt verhandeld en als supermarkten hun eigen merken verkopen, wordt er actief geprobeerd om boeren anoniem te maken. Dit was nooit echt bij me opgekomen totdat Vera Kuijpers, van de biologische boerderij en boerderijwinkel Het Eikelenhof in Noordoost-Limburg, me vertelde over haar laatste ervaring met Biofresh, een van de grote biologische groothandels in België.

Elke donderdag om 4.30 uur laden Vera en haar man Johan Hons hun bestelwagen vol met hun vers geoogste groenten en andere producten en rijden dan zo’n 100 km om te verkopen aan onder andere Biofresh. Vorige week namen ze ook meer dan 60 kratten nieuwe aardappelen mee. Hun rode Aloette is een vast en lekker aardappelras dat bestand is tegen de veel voorkomende schimmelziekte Phytophthora. Elke krat is mooi geëtiketteerd met de familienaam van Johan (Hons), en het ras. “Op het moment dat wij onze kratten afleveren, verwijderen de medewerkers van Biofresh de etiketten en plakken hun eigen etiketten erop, zodat andere mensen die biologische producten komen kopen, niet weten wie ze heeft geproduceerd. Maar deze keer hebben ze ook de naam van het ras verwijderd,” zegt Vera, “ze hebben er alleen ‘rode aardappel’ op gezet. Ik vraag me echt af waarom ze dat doen?”

Vera en Johan zijn het absoluut niet eens met deze nieuwe ontwikkeling, want je kunt het ene rode ras niet vergelijken met alle andere. “Als klanten in een supermarkt de lekkere Aloette willen kopen, kan dat de ene week dit ras zijn, maar als het de volgende week een ander rood ras is dat heel anders smaakt of niet lekker is, zullen ze misschien helemaal geen rode aardappelen meer kopen, en dan kan de boer die Aloette teelt zijn aardappelen niet meer verkopen”, zegt Johan. Vanuit het oogpunt van de teler heeft hij zeker een punt.

Als ik deze kwestie met mijn vrouw Marcella bespreek, wijst zij erop dat het contrast met de manier waarop Oxfam Fairtrade-producten op de markt brengt, erg groot is. Op bijna alle verpakkingen zie je het gezicht van een boer en vaak een persoonlijk verhaal dat erbij hoort. Supermarkten verkopen ook Fairtrade-producten, en lijken geen probleem te hebben met af en toe een persoonlijk tintje. Een koffiedrinker in Europa zal waarschijnlijk niet veel koffietelers in de verre Afrikaanse hooglanden of Latijns-Amerika ontmoeten. De foto en de verhaaltjes op de koffieverpakking zijn niet meer dan een virtuele verbinding. Er is geen risico dat de consument rechtstreeks bij de producent koopt, terwijl een Belgische detailhandelaar of consument wel contact kan opnemen met een boer in België.

Het noemen van de boeren en de rassen is belangrijk bij de verkoop van producten, omdat het de consumenten helpt een band te krijgen met het voedsel dat zij eten en de mensen die het produceren. Nu consumenten zich steeds meer wenden tot boerderijwinkels, boerenmarkten en andere korte voedselketens, nemen groothandelaren en supermarkten maatregelen om boeren en rassen anoniem te maken. De boeren zijn potentiële concurrenten, en de grote inkopers willen er zeker van zijn dat de klanten de boeren nooit ontmoeten. Het is als een handelsgeheim om in business te blijven, maar ook de zoveelste tactiek waardoor het vermogen van boeren om met tussenpersonen en supermarkten over prijzen te onderhandelen wordt ondermijnd.

Home delivery of organic produce March 27th, 2022 by

Nederlandse versie hieronder

While the financial crisis in 2007-2008 exposed the vulnerabilities of a global market system that put blind faith in the financial institutions, Covid has been another wakeup call: the more one depends on global trade, the more fragile local food supply becomes. In many countries weekly markets closed down and while the need for food had not diminished, many farmers struggled to harvest and sell their produce.

Online shopping got a boost across the world. A recently published video by one of our partners in India shows that when farmers are organised, they can combine the best of both worlds: build on the trust they established with clients during face-to-face interactions, and use digital marketing tools to promote and sell their farm produce.

The video shows how some organic farmers in Maharashtra, India, established a group, called Saad Agronics. They have between 80 and 200 clients a week who place orders via a digital platform. Customers receive farm produce, guaranteed to be fresh and healthy, at their doorstep, while the farmers get a higher price than they would earn in the market.

For a single farmer, it is not profitable to take a few vegetables to the homes of urban consumers. As Jalindar Jadhav, one of the group members, explains in the video: “Previously, I started a home delivery service for my organic farm produce. But consumers want different types of vegetables and other food. It was not possible for me to grow all types of vegetables. So, with only a few products to offer to customers, this home delivery service was not profitable for me.”

Before each planting season, Afrin Kale organises a meeting with 25 of her fellow organic farmers to plan who will grow what type of vegetables and other produce for the group. This avoids duplication and ensures that there is enough diversity to cater to the broad demands of their clients.

“We plan in such a way that two farmers in our group never grow the same vegetables and each of us practices crop rotation. At any given time, a farmer can grow 3, 4 or more types of crops. Not all farmers grow vegetables, some grow fruits, and some grow pulses and different rice varieties or other cereals. We also check how much water is available for each farm and for how many months each farmer can supply produce,” says Siddhesh Sakore, another group member.

While covid increased the demand for healthy organic food and for home delivery services, the organised farmers at Saad Agronics were ready to respond to these changing demands. They continue to strengthen relations with their home delivery customers through open farm visits and by using social media to expand their client base. To collect orders and delivery addresses of clients, the group also had an app developed.

As with any home delivery system, one has to avoid spending all the profits on fuel and labour costs. Saad Agronics decided to only deliver in parts of the city where they had a minimum set of orders. The young members of the group are very savvy with digital tools: they use GPS to ensure fast delivery using the shortest road; WhatsApp to inform clients of the time of delivery, and they have an e-wallet so clients can pay with their mobile upon delivery.

Many organic farmers want to join this group, so the future looks bright for farmers and consumers who are all concerned with healthy food, free of chemicals. Hopefully this video from India will inspire farmers across the world.

Related Agro-Insight blogs

When local authorities support agroecology

Marketing as a performance

A market to nurture local food culture

Marketing something nice

Strawberry fields once again

Watch the video on Access Agriculture

Home delivery of organic produce

 

Levering aan huis van biologische landbouwproducten

Terwijl de financiële crisis van 2007-2008 de kwetsbaarheden blootlegde van een mondiaal marktsysteem dat blind vertrouwen stelde in de financiële instellingen, heeft Covid een andere alarmbel doen rinkelen: hoe meer men afhankelijk is van de wereldhandel, hoe kwetsbaarder de lokale voedselvoorziening wordt. In veel landen gingen de wekelijkse markten dicht en hoewel de behoefte aan voedsel niet was afgenomen, hadden veel boeren het moeilijk om hun producten te oogsten en te verkopen.

Online winkelen kreeg over de hele wereld een impuls. Een onlangs gepubliceerde video van een van onze partners in India laat zien dat wanneer boeren georganiseerd zijn, ze het beste van twee werelden kunnen combineren: voortbouwen op het vertrouwen dat ze hebben opgebouwd met klanten tijdens persoonlijke interacties, en digitale marketingtools gebruiken om hun boerderijproducten te promoten en te verkopen.

De video laat zien hoe enkele biologische boeren in Maharashtra, India, een groep oprichtten, Saad Agronics genaamd. Zij hebben tussen 80 en 200 klanten per week die bestellingen plaatsen via een digitaal platform. De klanten krijgen de producten van de boerderij gegarandeerd vers en gezond aan huis geleverd, terwijl de boeren een hogere prijs krijgen dan ze op de markt zouden verdienen.

Voor een enkele boer is het niet rendabel om een paar groenten naar de huizen van stedelijke consumenten te brengen. Zoals Jalindar Jadhav, een van de groepsleden, in de video uitlegt: “Voorheen begon ik een thuisbezorgingsdienst voor mijn biologische boerderijproducten. Maar consumenten willen verschillende soorten groenten en ander voedsel. Het was voor mij niet mogelijk om alle soorten groenten te telen. Dus, met slechts een paar producten om aan klanten aan te bieden, was deze thuisbezorgdienst niet winstgevend voor mij.”

Voor elk plantseizoen organiseert Afrin Kale een bijeenkomst met 25 van haar collega bio-boeren om te plannen wie welk soort groenten en andere producten voor de groep zal telen. Dit voorkomt overlappingen en zorgt ervoor dat er genoeg diversiteit is om aan de brede vraag van hun klanten te voldoen.

“We plannen op zo’n manier dat twee boeren in onze groep nooit dezelfde groenten telen en dat elk van ons wisselteelt toepast. Op elk moment kan een boer 3, 4 of meer soorten gewassen telen. Niet alle boeren verbouwen groenten, sommige verbouwen fruit, en sommige verbouwen peulvruchten en verschillende rijstsoorten of andere graansoorten. We controleren ook hoeveel water er beschikbaar is voor elke boerderij en voor hoeveel maanden elke boer zijn producten kan leveren,” zegt Siddhesh Sakore, een ander groepslid.

Terwijl covid de vraag naar gezonde biologische voeding en naar thuisbezorgingsdiensten deed toenemen, waren de georganiseerde boeren van Saad Agronics klaar om op deze veranderende vraag in te spelen. Ze blijven de banden met hun thuisbezorgers aanhalen door open bedrijfsbezoeken en door gebruik te maken van sociale media om hun klantenbestand uit te breiden. Om bestellingen en leveringsadressen van klanten te verzamelen, liet de groep ook een app ontwikkelen.

Zoals bij elk thuisbezorgingssysteem moet worden voorkomen dat alle winst wordt besteed aan brandstof- en arbeidskosten. Saad Agronics besloot om alleen te leveren in delen van de stad waar ze een minimum aantal bestellingen hadden. De jonge leden van de groep zijn zeer handig met digitale hulpmiddelen: ze gebruiken GPS om snel te kunnen leveren via de kortste weg; WhatsApp om klanten te informeren over het tijdstip van levering, en ze hebben een e-wallet zodat klanten met hun mobiel kunnen betalen bij levering.

Veel biologische boeren willen zich bij deze groep aansluiten, dus de toekomst ziet er rooskleurig uit voor boeren en consumenten die allemaal belang hechten aan gezond voedsel, vrij van chemicaliën. Hopelijk zal deze video uit India boeren over de hele wereld inspireren.

Bekijk de video op Access Agriculture

Home delivery of organic produce

What is a women’s association about? March 20th, 2022 by

Vea la versión en español a continuación

When you write a story, you should know what it is about. According to this good old advice, if you know what your story is about, you’ll know what to put in and what to leave out.

In Ecuador, community organizer, Ing. Guadalupe Padilla, has told me that belonging to a group can help women gain leadership experience. Women become leaders as they work in a group, not in isolation. Guadalupe has helped to organize several such groups. Like a story, the group has to be about something. It has to have a purpose. And that purpose can easily be related to agriculture.

In Cotopaxi, Ecuador recently, while working with Paul and Marcella to film a video on women’s organizations, we met Juan Chillagana, vice-president of the parish (town) council. As an elected, local official, Mr. Chillagana has mentored several women’s organizations, each one organized around a specific product. We caught up with him on 4 February as he met with a group of women who were growing and exporting goldenberries. The fruit buyer was there, a man in a hair net explaining, “All we ask is that you don’t apply agro-chemicals.” The association members and the buyer weighed big, perfect goldenberries in clean, plastic trays, to take to the packing plant.

We talked with one of the members, Josefina Astudillo, who seemed pleased to be trying this new fruit crop. She guided us to her field, about a kilometer from the community center where the meeting was held. Doña Josefina proudly showed us her field where the fruit was ripening to a golden perfection. One woman could grow goldenberries by herself, but it takes a group to meet the buyer’s demand: 1,000 kilos a week, at a quality ready to export.

We also met Beatriz Padilla (Guadalupe’s sister), a small-scale dairy farmer, who leads 20 households as they pool their milk. The association sends a truck to each farm, collects the milk in big cans, transfers it to the group’s cold tank. Twice a day, about 1500 liters of milk is collected by two different buyers, including one who comes at 3 AM. It’s a lot of work. Doña Beatriz explained that she couldn’t do it without the group. She needs the other families so they can get a better price for their milk. A farmer with two cows has to take whatever price the dairy will give her. But an association can negotiate a price.

Margoth Naranjo is a woman in her 60s who has worked her whole adult life in associations, often in groups that included men as well. She started in her local parent-teachers’ association, helping to organize the children’s breakfast. Later, she was the secretary of a farmers’ insurance group, until she became the treasurer and then the president. Now, with the Corporation of Indigenous and Peasant Organizations (COIC), doña Margoth is helping several women’s organizations, which sell their own agroecological vegetables, to band together for added strength. Sadly, this work came to a standstill during the Covid lockdown, but doña Margoth has recently started organizing again.

All of the women’s leaders we met in Ecuador were part of a group. And each group was formed for a concrete purpose, whether for goldenberries, milk or vegetables. Like a good story, the groups were each about something, related to a dream they share: to have a quality product to sell, to improve their livelihoods.

And just as writing improves with practice, leadership sharpens with experience. The influential people we met said that any woman could be a leader if she joined a group and participated long enough.

Previous Agro-Insight blogs

Listening to what women don’t say

The goldenberry

Related videos

Women in extension

Farmers’ rights to seed: Experiences from Guatemala

Working together for healthy chicks

Helping women recover after childbirth

Acknowledgements

Thanks to Guadalupe Padilla and Sonia Zambrano for introducing us the farmers in Cotopaxi, and for sharing her knowledge with us. Thanks to Guadalupe and to Paul Van Mele for their valuable comments on a previous version of this blog. Guadalupe and Sonia work for EkoRural, an NGO. Our work was funded by the McKnight Foundation’s Collaborative Crop Research Program (CCRP).

¿DE QUÉ SE TRATA UNA ASOCIACIÓN DE MUJERES?

Por Jeff Bentley, 20 de marzo del 2022

Cuando escribes una historia, debes saber de qué trata. Según este viejo consejo, si sabes de qué trata tu historia, sabrás qué incluir y qué dejar fuera.

La Ing. Guadalupe Padilla organiza comunidades  en Ecuador, y me ha dicho que pertenecer a un grupo puede ayudar a las mujeres a adquirir experiencia de liderazgo. Las mujeres se convierten en lideresas cuando trabajan en grupo, no de forma aislada. Guadalupe ha ayudado a organizar varios grupos de este tipo. Al igual que una historia, el grupo tiene que tratar de algo. Tiene que tener un propósito, que puede estar tranquilamente relacionado con la agricultura.

Hace poco, en Cotopaxi, Ecuador, mientras yo trabajaba con Paul y Marcella para filmar un video sobre las organizaciones de mujeres, conocimos  a Juan Chillagana, vicepresidente de la junta parroquial. Como funcionario local electo, el Sr. Chillagana ha sido mentor de varias organizaciones de mujeres, cada una de ellas organizada en torno a un producto específico. Nos reunimos con él el 4 de febrero, en un encuentro con un grupo de mujeres que cultivan y exportan uvillas (uchuvas, o chiltos). El comprador de la fruta estaba allí, un hombre con su cabellera bien cubierta por una red. Explicó: “Todo lo que pedimos es que no apliquen agroquímicos”. Los miembros de la asociación y el comprador pesaron grandes y perfectas uvillas en bandejas de plástico limpias, para llevarlas a la planta de envasado.

Hablamos con una de las socias, Josefina Astudillo, que parecía encantada de probar este nuevo cultivo de fruta. Nos llevó hasta su campo, a un kilómetro de la sede comunitaria donde se celebraba la reunión. Doña Josefina nos mostró con orgullo su campo, donde su dorada fruta estaba madurándose a la perfección. Una sola mujer podría cultivar uvillas por sí sola, pero se necesita un grupo para satisfacer la demanda de los compradores: 1.000 kilos a la semana, con una calidad lista para exportar.

También conocimos a Beatriz Padilla (hermana de Guadalupe), pequeña productora de leche, que lidera 20 hogares que acopian su leche para venderla como grupo. La asociación envía un camión a cada granja, recoge la leche en grandes botes y la traslada al tanque de frío del grupo. Dos veces al día, dos distintos compradores recogen unos 1.500 litros de leche, incluido uno que viene a las 3 de la madrugada. Es mucho trabajo. Doña Beatriz explica que no podría hacerlo sin el grupo. Necesita a las otras familias para poder obtener un mejor precio por su leche. Una persona con dos vacas tiene que aceptar el precio que le dé la procesadora de leche. En cambio, una asociación puede negociar un mejor precio.

Margoth Naranjo es una mujer de 60 años que ha trabajado toda su vida adulta en asociaciones, a menudo en grupos que incluían también a los hombres. Empezó en la asociación local de padres de familia, ayudando a organizar el desayuno escolar. Más tarde, fue secretaria del Seguro Campesino, hasta llegar a ser la tesorera y luego la presidenta. Ahora, con la Corporación de Organizaciones Indígenas y Campesinas (COIC), doña Margoth está ayudando a varias organizaciones de mujeres, que venden sus propias verduras agroecológicas, a agruparse para tener más fuerza. Lamentablemente, este trabajo se paralizó durante el cierre de Covid, pero doña Margoth ha vuelto a organizarse recientemente.

Todas las mujeres líderes que conocimos en Ecuador formaban parte de un grupo. Y cada grupo se formó con un propósito concreto, ya sea para obtener fruta, leche o verduras. Como una buena historia, cada grupo trataba de algo, relacionado a un sueño conjunto: como tener un excelente producto para vender, para vivir mejor.

Y al igual que la redacción mejora con la práctica, el liderazgo es pulida con la experiencia. Las personas influyentes que conocimos decían que cualquier mujer podría llegar a ser líder si se unía a un grupo y participaba el tiempo suficiente.

Previamente en el blog de Agro-Insight

Listening to what women don’t say

El chilto, cultivo y maleza

Videos relacionados

Las mujeres en la extensión

Derechos de los agricultores a la semilla: Guatemala

Trabajando juntos por polillos sanos

Helping women recover after childbirth

Agradecimientos

Gracias a Guadalupe Padilla y Sonia Zambrano por presentarnos a la gente de Cotopaxi, por compartir su conocimiento con nosotros. Gracias a Guadalupe y a Paul Van Mele por sus valiosos comentarios sobre una versión previa de este blog. Guadalupe y Sonia trabajan para EkoRural, una ONG. Nuestro trabajo fue financiado por Programa Colaborativo de Investigación de Cultivos (CCRP) de la Fundación McKnight.

Design by Olean webdesign