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Slow recovery March 3rd, 2019 by

Vea la versión en español a continuación.

When a landscape has been stripped and ravished, like the southern Altiplano of Bolivia, recovery can take decades. In a previous story we met Dr. Alejandro Bonifacio and colleagues who were figuring out how to rear the wild native species of plants. But reforestation also takes social innovation.

Milton Villca is an agronomist from Chita, a village 45 kilometers from the town of Uyuni. Now he has returned to Chita to teach his relatives and former neighbors how to grow native plants as windbreaks to keep the fierce winds from carrying off the soil and burying the young quinoa plants.

The local farmers are starting to see the need to conserve the soil. It has taken a while. People are scattered thinly over the landscape, so when they first started plowing up the brushland to grow quinoa, in the 1970s, they thought of the land as a freebie, like air, so abundant that it had no value. They didn’t see that in the long run they would lose their fertile soil.

That is changing. Milton explains that two of the local farmers’ associations (APROA, AFNAQUI) are encouraging farmers to grow organic quinoa, and one requirement is to conserve the soil with live barriers of plants.

Just learning to establish live barriers like this can take years. First, people have to see the need. Community member Nilda Paucar explains that until 20 years ago, the wind came reliably after 4 October and for the rest of the year the wind was gentle enough to winnow the harvested quinoa grain, not like now, when the wind can blow up a dust cloud at any time of year, burying crops.

After seeing the need for windbreaks, people have to learn how to grow the native plants that form the live barriers. That is where a little local knowledge and some agronomic help can be a good thing. Paul and Marcella and I went with Milton and the community of Chita as they collected the tiny seed of khiruta, a wild shrub. Local people knock the seed off the plant into tubs. Then they sift and winnow the thousands of tiny seeds from the chafe.

As we watch, the people go right to work. This is a relatively new task for them, but they have mastered it.

The seed still has to be germinated in a nursery, which Milton manages in the nearby village of Chacala, with a local farmer, Teodocia Vásquez. Local farmer and llama herder, Ever Villca (Milton’s brother), explains that planting live barriers is only possible if people have support from an organization, for rearing the native plants in nurseries and delivering them to the community.

The experience with native plants has caught farmers’ imagination. Local resident Crecencio Laime has tried experimenting with wild plant seed, spreading it by hand on the ground and watering it, but germination was poor. “We have to keep trying,” he said, “We won’t always have the support of Milton or of an institution.”

Later, Modesta Villca (Milton’s aunt) told us that her husband has left five-meter wide, unplowed strips of native vegetation every 25 meters or so in his fields. We went to see these natural live barriers and they were beautiful, green hedgerows where wild vicuñas could browse and birds could nest. The family’s quinoa is also doing well, protected from the wind by these natural windbreaks.

As we watch (and film), the community plants seedlings of wild plants to make another live barrier. We see again that they know exactly what they are doing. Two people put the little shrubs in two parallel lines, while two men dig planting holes and two women gently lower the plants into the soil, removing the little black plastic bags from the nursery and thoughtfully collecting them so as not to leave any trash.

In the future it will be important to show the value of leaving natural windbreaks, and to appreciate the native flora. Making live barriers will still need to be made easier, but experiences like this are how farmers and researchers learn together to solve a problem. Their good attitudes and close-knit community will also go a long way. Next, the people of Chita are thinking of banding together to start their own nursery to grow native plants, so save their soil from the wind.

Watch the video

This video on live barriers has just been released. You can watch it or download it from free in English, or Spanish.

Living windbreaks to protect the soil

Barreras vivas para proteger el suelo

Acknowledgement

Agronomist Milton Villca works for the Proinpa Foundation. His work is funded in part by the Collaborative Crop Research Program of the McKnight Foudation.

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RECUPERACIĂ“N LENTA

por Jeff Bentley, 3 de marzo del 2019

Cuando la vegetación natural ha sido despojada y destruida, como el sur del Altiplano boliviano, la regeneración puede tomar décadas. En una historia anterior conocimos al Dr. Alejandro Bonifacio y sus colegas que están descubriendo cómo multiplicar plantas silvestres nativas. Pero la reforestación también requiere innovación social.

Milton Villca es un agrónomo de Chita, un pueblo a 45 kilómetros de la ciudad de Uyuni. Ahora ha regresado a Chita para enseñar a sus parientes y antiguos vecinos cómo cultivar plantas nativas como rompevientos o barreras vivas para evitar que los fuertes vientos se lleven la tierra y entierren a las jóvenes quinuas.

Los agricultores locales están empezando a ver la necesidad de conservar el suelo. Ha sido un aprendizaje costoso en tiempo. La gente vive dispersa sobre el paisaje, así que cuando comenzaron a arar la tierra para cultivar quinua, en la década de 1970, pensaron que la tierra era gratis, como el aire, tan abundante que no tenía valor. No vieron venir las consecuencias a largo plazo, especialmente la pérdida de suelo fértil.

Eso está cambiando. Milton explica que dos de las asociaciones de agricultores locales (APROA, AFNAQUI) están alentando a los agricultores a cultivar quinua orgánica, y un requisito es conservar el suelo con barreras vivas de plantas.

Aprender a establecer barreras vivas puede llevar años. Primero, la gente tiene que ver la necesidad. Nilda Paucar, miembro de la comunidad, explica que hasta hace 20 años, el viento venía siempre después del 4 de octubre y que durante el resto del año el viento era suave como para aventar el grano de quinua cosechado, no como ahora, cuando el viento puede soplar con una nube de polvo en cualquier época del año, enterrando los cultivos.

Después de ver la necesidad de las barreras vivas, la gente tiene que aprender a cultivar las plantas nativas que las forman. Ahí es donde un poco de conocimiento local y ayuda agronómica sirve mucho. Paul, Marcella y yo fuimos con Milton y la comunidad de Chita mientras recogían la pequeña semilla de khiruta, un arbusto nativo, silvestre. Los lugareños ponen la semilla de la planta en bañadores. Avientan y limpian los miles de diminutas semillas.

Mientras observamos, la gente se pone manos a la obra. Esta es una actividad nueva para ellos, pero lo saben hacer muy bien.

La semilla es germinada en un vivero, que Milton maneja en la cercana aldea de Chacala, con una agricultora local, Teodocia Vásquez. Ever Villca (hermano de Milton), agricultor local y pastor de llamas, explica que plantar barreras vivas sólo es posible si la gente tiene el apoyo de una organización, para cultivar las plantas nativas en viveros y entregar las plantas a la comunidad.

La experiencia con plantas nativas ha captado la imaginaciĂłn de los agricultores. Crecencio Laime, un agricultor de la zona, ha intentado experimentar con semillas de plantas silvestres, esparciĂ©ndolas a mano en el suelo y regándolas, pero la germinaciĂłn fue pobre. “Tenemos que seguir intentándolo”, dijo, “No siempre tendremos el apoyo de Milton o de una instituciĂłn”.

Más tarde, Modesta Villca (tía de Milton) nos dijo que su marido ha dejado franjas de vegetación nativa sin ararlas de cinco metros de ancho a más o menos cada 25 metros en sus parcelas. Fuimos a ver estas barreras naturales vivas y eran hermosos arbustos verdes donde las vicuñas salvajes podían comer y los pájaros podían anidar. La quinua está protegida del viento por estos rompevientos naturales.

Mientras vemos (y filmamos), la comunidad planta plantines de arbustos nativos para hacer otra barrera viva. Vemos de nuevo que saben exactamente lo que están haciendo. Dos personas colocan los pequeños arbustos en dos líneas paralelas, mientras que dos hombres cavan agujeros para plantar y dos mujeres bajan suavemente las plantas en el suelo, sacando las pequeñas bolsas de plástico negro del vivero y recolectándolas cuidadosamente para no dejar basura.

En el futuro se valorará el dejar barreras vivas naturales. Y a apreciar la flora nativa. Tendrá que ser más fácil plantas barreras vivas, pero gracias a experiencias como ésta, los agricultores y los investigadores aprenden juntos a resolver un problema. Su buena disposición y su comunidad unida también serán de gran ayuda. Después, la gente de Chita está pensando en unirse para comenzar su propio vivero para cultivar plantas nativas, para salvar su suelo del viento.

Ver el video

Para ver más sobre el contexto de este blog, puede ver el video recién publicado en inglés y en español

Barreras vivas para proteger el suelo

Living windbreaks to protect the soil

Agradecimientos

El Ing. Milton Villca trabaja para la FundaciĂłn Proinpa. Su trabajo es financiado en parte por el Programa Colaborativo de InvestigaciĂłn de Cultivos de la FundaciĂłn McKnight.

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