WHO WE ARE SERVICES RESOURCES




Most recent stories ›
AgroInsight RSS feed
Blog

Apple futures June 2nd, 2019 by

Vea la versión en español a continuación

Lap’iya means “dahlia” in Quechua. It’s an apt name for a village of commercial flower growers, tucked into a steep canyon in the Andes, high above the city of Cochabamba. Ana and I visited Lap’iya recently to learn about a farmer who is seeking alternative crops, ones that don’t require spraying with pesticides. Concerns are growing about the use of pesticides in flowers.

We met BenjamĂ­n Vargas, a farmer, and his friend SerafĂ­n Vidal, an extension agent who are developing an agroforestry system based on apples. They are perhaps the first ones in the area to mix apples with forestry trees. They hope this combination will hold the soil on the steep slope while also providing a reliable income. Apples do well in this part of Bolivia, with a wide range of varieties that are smaller than the imported ones, but tasty. They also sell for less.

BenjamĂ­n and SerafĂ­n have grafted the varieties onto dwarf rootstock, so they can plant the trees closer together. BenjamĂ­n and SerafĂ­n wait until the apples are a few years old before planting other trees in between them, such as khishwara and pine. They prune these trees so they grow straight and tall, with fewer lower branches to cast shade on the apples.

In another small orchard, Benjamín has placed nets over the apples to keep out the birds. “Be careful not to step on my other plants,” he tells us. It’s only then that I spot the peas and cabbages, and the seedlings of forest trees, all growing between the apples.

Benjamín and Serafín go on to explain that they make and spray four different natural products on the apples. One they call a biofertilizer, another is biol (a fermented cow dung slurry), a third is a product that is rich in micro-organisms, and finally they use a sulfur-lime brew. The men say that all of these are fertilizers, although I think of the sulfur-lime spray as more of a homemade pesticide). Benjamín said that his kids run in and out of the trees, picking vegetables to eat, and he doesn’t want to spray anything unhealthy on the trees.

These innovators say that their idea was to control pests by keeping the trees well fertilized. The men say that they are not out to fight insect pests: “This is not combat agriculture, but one where we try to get along.”

Benjamín and Serafín said that they learn from each other; they did seem more like partners than like teacher-student. They are intercropping apples with vegetables and with forest trees to sell produce and to help conserve the soil. It will take years to see if their innovations work. Trees take a long time to grow, but I’d like to come back in a few years to see if the apples found a market, if the pests stayed at bay, and if the soil stayed firm on the mountainside.

Acknowledgements

The agronomist SerafĂ­n Vidal works for the FundaciĂłn Agrecol Andes

MANZANOS DEL FUTURO

Por Jeff Bentley, 2 de junio del 2019

Lap’iya significa “dalia” en quechua. Es un buen nombre para una comunidad de productores de flores comerciales, escondida en un cañón en el pendiente en los Andes, arriba de la ciudad de Cochabamba. Ana y yo visitamos el área recientemente para conocer a un agricultor que busca cultivos alternativos, que no requieren de plaguicidas. Es importante evitar el uso de plaguicidas hasta en las flores.

Conocimos a Benjamín Vargas, agricultor, y a su amigo Serafín Vidal, un extensionista, quienes están desarrollando un sistema agroforestal basado en los manzanos. Son quizás los primeros en la zona en mezclar manzanos con otros árboles. Esperan que esta combinación mantenga el suelo en la ladera inclinada, al mismo tiempo que gana un ingreso. En esta parte de Bolivia, los manzanos rinden bien, con muchas variedades sabrosas que son más pequeñas que las importadas, y se venden por menos dinero.

Benjamín y Serafín han injertado en pie enano, para plantar sus manzano a cortas distancias. Benjamín y Serafín esperan a que los manzanos tengan unos pocos años antes de plantar algunos árboles entre ellos, como khishwara y pino. Podan esos árboles para que crezcan rectos altos y con menos ramas para que den menos sombra a las manzanas.

En otro pequeño huerto, BenjamĂ­n ha colocado redes sobre los manzanos para que no entren los pájaros. “Tengan cuidado de no pisar mis otras plantas”, nos dice. Luego veo las arvejas y los repollos, y las plántulas de los árboles forestales, todos creciendo entre los manzanos.

Benjamín y Serafín explican que elaboran y fumigan cuatro productos naturales diferentes sobre las manzanas. Hay uno que ellos llaman biofertilizante, y biol (una solución de estiércol de vaca fermentada), uno que es rico en microorganismos y finalmente caldo sulfocálcio. Los hombres dicen que todos estos son fertilizantes (aunque pienso que el sulfocálcio es como un plaguicida casero). Benjamín dijo que sus hijos entran y salen corriendo de los árboles, recogiendo verduras para comer, y que él no quería fumigar nada tóxico en los árboles.

Estos innovadores dicen que su idea era controlar las plagas manteniendo los árboles bien fertilizados. Los hombres dicen que no están para luchar contra las plagas de insectos: “Esta no es una agricultura de combate, sino una en la que intentamos llevarnos bien.”

Benjamín y Serafín dijeron que aprenden el uno del otro; parecían más como compañeros que como profesor-estudiante. Se trata de intercalar manzanos con verduras y más tarde con árboles forestales para ayudar a conservar el suelo. Llevará años para ver cómo resulta su innovación. Los árboles tardan mucho en crecer, pero me gustaría volver dentro de unos años para ver si los manzanos encuentran un mercado, si las plagas se mantienen a raya y si la tierra se mantiene firme en la ladera de la montaña.

Agradecimientos

El Ingeniero AgrĂłnomo SerafĂ­n Vidal trabaja para la FundaciĂłn Agrecol Andes.

Design by Olean webdesign