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Achojcha: An Inca vegetable June 21st, 2020 by

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The achojcha is a member of the squash family, green and crunchy and just the right size to fit in the palm of your hand. It grows vigorously as a vine and will smother a tree, if you let it.

The achojcha has an edible skin and is hollow inside, like a balloon, with striking black seeds. It needs little care. It can grow back every year from seeds that were accidently dropped the year before, sprouting with the summer rains, and bearing fruit in the autumn. With irrigation it will grow pretty much year-round.

The book Lost Crops of the Incas estimates that the achojcha was domesticated 9000 years ago. Ancient peoples loved it enough that the pre-Colombian ChimĂş people of Peru made effigy pots in honor of the little fruit.

We have grown achojcha in our garden in Cochabamba, Bolivia for years, and it’s a popular vegetable with smallholders. The achojcha is high-yielding and sometimes we have a basketful of fruit left on the vine which we can pick during the Andean winter. Even when we abandon the fruit until the end of the season, it simply wilts, and we have yet to see any diseases or insect pests on it. There is only passing reference to a virus in achojcha. I have seen mites on achojcha in the valley of Comarapa, further down the Andes, where pesticide abuse is common.

The achojcha is still a poor person’s food in Bolivia. It is not sold by that bedrock of middle-class cuisine, the supermarket, but you can buy achojcha from street venders. The achojcha does enjoy a certain following. If you search for it on the Internet you will find several recipes. Home cooks in South America sometimes stuff the achojcha with cheese, or with rice and meat, before battering it with egg and frying it. The versatile fruit can be stewed or eaten raw in salads. 

As Paul argued in last week’s blog, farmers should be encouraged to produce for the local market. While governments and donors have a responsibility to invest in generating new knowledge in support of agroecology, a transition towards more sustainable food systems will also require re-educating consumers on the importance of preparing the fruits and vegetables that fit best into the local agroecology.

Further reading

Cárdenas, Manuel 1989. Manual de Plantas Económicas de Bolivia. Cochabamba: Los Amigos del Libro.

National Research Council 1989 Lost Crops of the Incas: Little-Known Plants of the Andes with Promise for Worldwide Cultivation. National Academies Press.

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Scientific and other names

The achojcha is called caigua in the northern Andes. Its scientific name is Cyclanthera pedata.

A couple of unconvincing English names are “stuffing cucumber” and “slipper gourd.”

Acknowledgement

As always, thanks to Paul Van Mele and Eric Boa for excellent comments on a previous draft. Thanks also to Eric for his stunning picture of the achojcha seeds.

LA ACHOJCHA: HORTALIZA INCA

Por Jeff Bentley, 21 de junio del 2020

La achojcha es un miembro de la familia de las calabazas, verde y crujiente y del tamaño justo para caber en la palma de tu mano. Crece vigorosamente como una parra y ahoga a un árbol, si se lo permites.

La achojcha tiene una cáscara comestible y es hueca por dentro, como un globo, con llamativas semillas negras. Necesita poco cuidado. Puede volver a nacer todos los años a partir de semillas que se cayeron accidentalmente el año anterior, brotando con las lluvias de verano, y dando frutos en el otoño. Con la irrigación crecerá año redondo.

El libro Lost Crops of the Incas estima que la achojcha fue domesticada hace 9000 años. A los antiguos les gustaba tanto que el pueblo chimú precolombino de Perú hizo ollas efigies en honor a la pequeña fruta.

Hemos cultivado achojcha en nuestro huerto en Cochabamba, Bolivia, durante años, y es una hortaliza cotizada entre los campesinos. La achojcha es rendidora y a veces nos queda una canasta llena de fruta en la parra hasta después de cosecharla por meses. Incluso cuando abandonamos la fruta hasta el final de la temporada, simplemente se marchita, y todavía no hemos visto ninguna enfermedad o plaga insectil en ella. Sólo hay una referencia pasajera a un virus en la achojcha. He visto ácaros en la achojcha en el valle de Comarapa, más abajo en los Andes, donde el abuso de pesticidas es común.

La achojcha sigue siendo el alimento de los pobres en Bolivia. No es vendido por ese cimiento de la cocina burguesa, el supermercado, pero puedes comprar achojcha de los puestos en la calle. La achojcha tiene su público. Si lo buscas en Internet encontrarás varias recetas. Los cocineros caseros de Sudamérica a veces rellenan la achojcha con queso, o con arroz y carne, antes de rebozarlo con huevo y freírlo. Esta fruta tan versátil puede entrar a la sopa, o cruda en ensaladas. 

Como Paul argumentó en el blog de la semana pasada, se debe alentar a los agricultores a producir para el mercado local. Si bien los gobiernos y los donantes tienen la responsabilidad de invertir en generar nuevos conocimientos en apoyo de la agroecología, la transición hacia un agro más sostenible también requiere reeducar a los consumidores sobre la importancia de preparar las frutas y verduras que se adapten a la agroecología local.

Para leer más

Cárdenas, Manuel 1989. Manual de Plantas Económicas de Bolivia. Cochabamba: Los Amigos del Libro.

National Research Council 1989 Lost Crops of the Incas: Little-Known Plants of the Andes with Promise for Worldwide Cultivation. National Academies Press.

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Agradecimiento

SinĂłnimo y nombres cientĂ­ficos

La achojcha se llama caigua en el norte de los Andes. Su nombre cientĂ­fico es Cyclanthera pedata.

Como siempre, gracias a Paul Van Mele y Eric Boa por sus excelentes comentarios sobre un borrador anterior. Gracias también a Eric por su impresionante imagen de las semillas de achojcha.

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