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Leave the moss, save the forest November 14th, 2021 by

There’s no more dramatic way to release lots of carbon into the atmosphere than to let a forest burn down. I wrote a story in 2016 (Save the trees) explaining how citizens in Cochabamba, Bolivia, have taken ownership of a large forest planted over 30 years earlier as part of a Swiss project. Back then, the project was criticized for not having enough local “participation.”

But the people came to love the forest and volunteers risk their lives to put out fires there. Recently, on 24 October, a 600-hectare fire torched the mountainside just above the city. My daughter, Vera, and I visited one of the local volunteer fire departments (SAR). We were both moved to see the young women and men in orange jump suits, lined up in formation, before getting into pickup trucks to ride to battle at the fire front.

On the north side of the city the fire was so close that ash fell like snowflakes, and the sky turned grey with smoke. Townspeople drove past the station, delivering drinking water, food, and first aid supplies to the citizen firefighters. Fortunately, it rained hard that night, and put out the fire.

But the left hand doesn’t always know what the right hand is up to. The same city that fights so hard to protect the forest is partly to blame for burning it. Every year, people from Cochabamba use moss from the mountains in Christmas decorations. Like people all over Bolivia, folks in Cochabamba make a nativity scene at home or at the office. Besides the Holy Family, shepherds and wisemen, other figurines are included, ranging from Barbie dolls, to plastic dinosaurs, to the Donkey from Shrek, all arranged on a green bed of moss. It’s a riot of fun.

Poor people can make some extra money in December, harvesting moss in the forest, to sell it in the markets or on the street. But it’s not just poor people. One year I took a group of agronomists to see a high, native forest in Santa Cruz, and was dismayed when several came back to the bus with large slabs of moss to take home.

Last year, Ana Gonzáles wrote an article explaining how moss is a primitive plant, without roots, that absorbs up to 20 times its weight in water. Moss acts as a wet blanket in the forest, covering the trees and sheltering them from fire. She urged people not to buy moss at Christmas time. The idea is starting to get across, but some people still like to include moss in the nativity scenes.

In colonial times the idea of the mossy nativity scene was imported from Spain, and in parts of Europe, plants are still taken from the forest at Christmas time. A hundred years ago, moss Christmas decorations may have been sustainable. But now there are a lot more people, more roads, and more pressure on the forest. It’s time to invent new traditions that don’t celebrate Christmas by stripping the forest.

A forest is so much more than trees. The moss and other small plants living on the ground and in the branches of the trees are also part of the forest. Removing some of them can leave a forest dry and vulnerable to burning, which is the last thing our warming planet needs.

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DEJAR EL MUSGO, PARA DAR VIDA AL BOSQUE

Por Jeff Bentley, 14 de noviembre de 2021

No hay forma más dramática de liberar mucho carbono a la atmĂłsfera que dejar que un bosque se queme. EscribĂ­ un artĂ­culo en 2016 (Save the trees) en el que explicaba cĂłmo los ciudadanos de Cochabamba, Bolivia, se han adueñado de un gran bosque plantado más de 30 años antes como parte de un proyecto suizo. En aquel entonces, el proyecto fue criticado por no tener suficiente “participaciĂłn” local.

Pero la gente llegó a amar el bosque y los voluntarios arriesgan sus vidas para apagar los incendios allí. Recientemente, el 24 de octubre, un incendio de 600 hectáreas calcinó la falda del cerro justo por encima de la ciudad. Mi hija, Vera, y yo visitamos uno de los cuerpos de bomberos voluntarios locales (SAR). Nos conmovió ver a las mujeres y hombres jóvenes con trajes de salto color naranja, alineados en formación, antes de subir a las camionetas para ir a luchar al frente del incendio.

En el lado norte de la ciudad el fuego estaba tan cerca que la ceniza caĂ­a como copos de nieve, y el cielo se volvĂ­a gris por el humo. La gente del pueblo pasĂł por delante de la estaciĂłn, entregando botellas de agua, comida y artĂ­culos de primeros auxilios a los bomberos ciudadanos. Afortunadamente, esa noche una gran lluvia apagĂł el fuego.

Pero la mano izquierda no siempre sabe lo que hace la derecha. La misma ciudad que lucha con tanto esmero por proteger el bosque tiene parte de culpa en su quema. Todos los años, los cochabambinos usan el musgo de las montañas en los adornos navideños. Como en toda Bolivia, los cochabambinos hacen un nacimiento en casa o en la oficina. Además de la Sagrada Familia, los pastores y los reyes magos, se incluyen otras figuras, desde muñecas Barbie, pasando por dinosaurios de plástico, hasta el burro de Shrek, todo puesto sobre un lecho verde de musgo. Es súper divertido.

Los pobres pueden ganar dinero extra en diciembre, cosechando musgo en el bosque, para venderlo en los mercados o en la calle. Pero no se trata sólo de gente pobre. Un año llevé a un grupo de agrónomos a ver un bosque alto y nativo en Santa Cruz, y me quedé consternado cuando varios volvieron al autobús con grandes bultos de musgo para llevarse a casa.

El año pasado, Ana Gonzáles escribió un artículo explicando que el musgo es una planta primitiva, sin raíces, que absorbe hasta 20 veces su peso en agua. El musgo actúa como una manta húmeda en el bosque, cubriendo los árboles y protegiéndolos del fuego. Ella ha instado a la gente a no comprar musgo en Navidad. La idea empieza a ser aceptada, pero a algunas personas les sigue gustando incluir el musgo en los nacimientos.

En la época colonial, la idea del nacimiento de musgo se importó de España, y en algunas partes de Europa se siguen sacando plantas del bosque en Navidad. Tal vez hace cien años, los adornos navideños de musgo eran sostenibles. Pero ahora hay mucha más gente, más caminos que penetran al bosque y más presión sobre ello. Es hora de inventar nuevas tradiciones que no celebren la Navidad despojando al bosque.

Un bosque es mucho más que árboles. El musgo y otras pequeñas plantas que viven en el suelo y en las ramas de los árboles también forman parte del bosque. Eliminar algunas de ellas puede dejar un bosque seco y vulnerable a los incendios, que es lo último que necesita nuestro planeta, que se está calentando.

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One thought on “Leave the moss, save the forest

  1. True, I liked this much-“a forest is so much more than trees. The moss and other small plants living on the ground and in the branches of the trees are also part of the forest”. More than the poor people who collect moss from the forest, the educated and rich in the metros need to be sensitized on such issues. If they dont buy, poor will get discouraged to stripping the forest. The issue raised may look very small but has large remification for action, thanks for sharing!

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