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A good school July 10th, 2022 by

Vea la versión en español a continuación

Public schools in rural Latin America are chronically underfunded, and can have a hard time retaining teachers, who often live in cities. I had a chance not long ago to visit the small school in the community of 3 de Mayo Huayllacayán, in Huánuco. I was actually there on the 3rd of May, the community’s anniversary, and they were celebrating with a mass, football games, dancing and trout for breakfast.

The school held an “Agrobiodiversity Fair,” the first of its kind that I have seen in a school. The eight teachers (primary and secondary) cut an impressive figure in their new suits. During the morning, the children presented skits, songs and speeches about local crops, like potato, ullucus, mashwa and oca.

The mayor attended. All of the kids presented their models and drawings,  experiences that helped the young people realize that healthy food is natural food, from local crops. The fair’s stands were worked by children who showed off the many local varieties of potatoes and other tubers of all colors, and the special dishes made from them, like the pudding (mazamorra) made from tócosh (fermented potatoes).

There was a raw energy in the presentations: in one skit four children wore costumes representing native Andean root and tuber crops. The girl in the potato suit bragged that “everybody loves me.” And it’s true: even in its Andean homeland, the potato is far more popular than the other local root and tuber crops. The three children dressed as the other crops lamented “Why does no one want to eat us?” In the end, the children agreed, “We are one family, the Tubers, and we should all stick together.”

In another skit, a pre-teen wearing jeans and a baseball cap (sideways on her head) played the part of a young woman returning from the big city to visit her home village, where she met her “aunt” (impeccably played by a 12-year-old in a felt hat and a wool sweater) who asked the niece to stay for a lunch of floury potatoes and shinti (made from toasted, boiled broad beans). “That’s gross! That’s peasant food,” the city girl said, perfectly capturing the prevailing prejudices. Then the visitor fell ill, because of her city diet of fried chicken and French fries, but in the happy ending, her health was restored with natural food.

For years, rural people in Latin America have been discriminated against, for the way they speak, for their clothing, and their food. Yet at least one school in Peru is making an effort to teach kids the value of homecooked food, made from the many varieties of local crops, and to be proud of themselves.

Previous Agro-Insight blogs

The school garden

The chaquitaclla

Acknowledgements

The visit to Peru to film various farmer-to-farmer training videos, including this one with the 3 de Mayo school, was made possible with the kind support of the Collaborative Crop Research Program (CCRP) of the McKnight Foundation. Thanks to Dante Flores of the Instituto de Desarrollo y Medio Ambiente (IDMA) and to Aldo Cruz of the Centro de Investigaciones de Zonas Áridas (CIZA) for introducing us to the community and for sharing their knowledge with us. Dante Flores and Paul Van Mele read a previous version of this blog and made valuable comments.

UNA BUENA ESCUELA

Jeff Bentley, 10 de julio del 2022

A las escuelas públicas rurales de América Latina siempre le hacen falta los fondos y es difícil retener a los profesores, que a menudo viven en las ciudades. Hace poco tuve la oportunidad de visitar la pequeña escuela de la comunidad de 3 de Mayo Huayllacayán en Huánuco. Estuve allí el 3 de mayo, aniversario de la comunidad, y lo celebraron con una misa, partidos de fútbol, bailes y un desayuno de trucha.

La escuela realizó una “Feria de la Agrobiodiversidad”, la primera de este tipo que he visto en una escuela. Los ocho profesores (de primaria y secundaria) lucieron una figura impresionante con sus nuevos trajes. Durante la mañana, los niños presentaron sociodramas, canciones y charlas sobre los cultivos locales, como la papa, el olluco, la mashwa y la oca.

El alcalde asistió. Los niños presentaron sus maquetas y dibujos, experiencias que ayudaron a los jóvenes a darse cuenta de que los alimentos sanos son naturales, hechos en base a los cultivos locales. En los stands de la feria, los niños y niñas mostraron las muchas variedades locales de papas y otros tubérculos de todos los colores, y los platos especiales que se hacen con ellos, como la mazamorra hecha con tócosh (papas fermentadas).

Las presentaciones tenían una energía viva: en una obra dramática, cuatro niños se disfrazaban de los cultivos de raíces y tubérculos andinos. La niña del disfraz de papa se jactaba de que “todo el mundo me quiere”. Y es cierto: incluso en su tierra natal andina, la papa es mucho más popular que los otros cultivos de raíces y tubérculos. Los tres niños vestidos de los otros cultivos se lamentaron: “¿Por qué nadie quiere comernos?” Al final, los niños se pusieron de acuerdo: “Somos una sola familia, los Tubérculos, y deberíamos estar todos juntos”.

En otra obra, una preadolescente vestida de jeans y gorra de béisbol (de lado en la cabeza) interpretó el papel de una joven que volvía de la gran ciudad para visitar su pueblo natal, donde se encontró con su “tía” (interpretada impecablemente por una niña de 12 años con gorro de fieltro y chompa de lana), que le pidió a la sobrina que se quedara a comer papas harinosas y shinti (hecho de habas tostadas y cocidas). “¡Qué asco! Eso es comida de campesinos”, dijo la chica de la ciudad, captando perfectamente los prejuicios dominantes. Pero luego, la visitante se enfermó, debido a su dieta citadina de pollo frito y papas fritas, pero en el final feliz, su salud se restableció con la comida natural.

Durante años, los habitantes de las zonas rurales de América Latina han sido discriminados por su forma de hablar, de vestir y de comer. Sin embargo, al menos una escuela del Perú se esfuerza por enseñar a los niños el valor de la comida casera, elaborada con las diversas variedades de cultivos locales, y a sentirse orgullosos de sí mismos.

Antes en el blog de Agro-Insight

The school garden

La chaquitaclla

Agradecimiento

Nuestra visita al Perú para filmar varios videos, incluso este con la escuela, fue posible gracias al generoso apoyo del Programa Colaborativo de Investigación de Cultivos (CCRP) de la Fundación McKnight. Gracias a Dante Flores del Instituto de Desarrollo y Medio Ambiente (IDMA) y a Aldo Cruz del Centro de Investigaciones de Zonas Áridas (CIZA) por presentarnos a la comunidad y por compartir su conocimiento con nosotros. Dante Flores y Paul Van Mele leyeron una versión previa de este relato, e hizo comentarios valiosos.

 

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